miércoles, mayo 06, 2009

Edgardo Mocca, en Construcción Plural por Radio Cultura

Diálogo con el politólogo Edgardo Mocca:

"Ninguna fuerza de oposición va a sacar el 30 % a nivel nacional. Y es muy difícil que la oposición sume el 70 %. Ahí hay un matiz muy importante porque si uno suma los votos de Martín Sabatella que es un kirchnerista crítico -bonaerense-, con los votos de Margarita Stolbizer y los de Francisco De Narváez le va a dar que es abrumador en contra del gobierno pero no es esa la única manera de dirimir una elección porque ahí empieza a jugar una especie de subjetivización de la política donde queremos crear un escenario dramático y vamos acomodando las frases, por ejemplo, sumando los votos de Carlos Reutemann en Sanat Fe, los de Mauricio Macri en Capital y los de Julio Cobos en Mendoza . No podemos hablar de 70 % debido a que no deberíamos sumarlos ya que no se trata de una coalición es sólo la suma de las diversas oposiciones”.

“La estrategia de plebiscitar la elección por parte del gobierno nacional, de una virtual nacionalización, de infligir temor augurando el regreso del caos, es una estrategia dudosa en términos de favorecer el voto al oficialismo. Está mal formulada desde el punto de vista de lo que puede ser el diseño que le conviene al oficialismo. Acá hay un tema que no parece adecuado menear que es de la gobernabilidad. Ojo, no porque no esté planteado. Hay que diferenciar conveniencia táctica de lo que se podría llamar descripción de la realidad. Escuchando algunos programas y leyendo algunas columnas dominicales de ciertos diarios, el clima de ingobernabilidad está en el ambiente. Lo que pasa que creo que al gobierno no le conviene un planteo de un nivel de defensiva tal que le impide proyectar hacia el futuro, mostrarse como una alternativa hacia el futuro. En esa disyuntiva se está dirigiendo más bien a los propios que a los que tienen que ganar”.


“En relación al diálogo entre (Mariano) Grondona y Hugo Biolcati (Sociedad Rural Argentina) diría que se suman dos situaciones lamentables: uno, el hecho en sí mismo y otro, la curiosa falta de cobertura en la inmensa mayoría de los medios de comunicación. Este clima sin embargo no anida en la noche de la resolución 125 y el voto no positivo de Julio Cobos y el rumor que indica que Néstor Kirchner planteó una aparente ida del gobierno. Este clima comenzó en mayo de 2003 cuando el (José Claudio) Escribano (La Nación) se reunió con el presidente electo Néstor Kirchner y le llevó un manifiesto de las políticas que tenía que defender el gobierno para ser apoyado por la parte importante de la sociedad. Allí se incluía sostenimiento de los indultos, de las leyes de obediencia de vida, de la política agraria, política con los medios de comunicación y otros temas. Este es el problema del chantaje político con los gobiernos constitucionales, no empieza con Kirchner, y en este caso no lo empieza ni Néstor ni Cristina Kirchner. Acá hay una cláusula no escrita de la Constitución que dice que los presidentes duran cuatro años salvo que la ingobernabilidad se los lleve puestos antes. Esa es una práctica política. Por otro lado, la suposición de que el gobierno tendría que demostrar que está asegurando la continuidad y no está pensando en ninguna ocurrencia desgraciada, eso por supuesto me parece una actitud de extremismo infantil. Yo tampoco avalo ni sostengo la táctica electoral a la que parece inclinarse el ex presidente”.


“Falta que nos pongamos de acuerdo en un diagnóstico porque las frases tomadas aisladamente son preocupantes. El problema es que esto no se puede tomar como si la ocurrencia de la presidenta o del ex presidente hubiera puesto este tema en escena. Yo los invito a leer la nota de opinión que casi no tuvo tampoco rebote mediático que salió en el diario Clarín en agosto del 2007, 15 días antes de la elección que ganó Cristina Kirchner, la firma Diego Guelar, hombre de (Carlos) Menem y de (Mauricio) Macri, en ese orden, que anuncia una crisis terminal a pocos meses de asumir Cristina Fernández de Kirchner y la necesidad de que Macri se presente para evitar el vacío de poder. Guelar es un hombre visiblemente vocero de las posiciones de Macri y Macri es un hombre del centro del establishment político. Si vamos a tomar como mayores las declaraciones de Néstor Kirchner y de Cristina Kirchner, los vamos a encontrar culpables necesariamente”.


“Aspiro a un país donde la política tanto del gobierno como de la oposición se separe de los elementos de los poderes fácticos de una manera clara, pero no lo veo. Lo veo a Francisco de Narváez todo el tiempo abrazado públicamente con los jefes de la Mesa de enlace, la veo a Elisa Carrió agitando a veces irresponsablemente los conflictos. Lo veo a Julio Cobos, un vicepresidente que vota en un desempate. No les parece que el espíritu de la Constitución puso esa norma para que el Ejecutivo gane en caso de empate. No les parece que un vicepresidente en ejercicio no puede ser el jefe de la oposición. Percibo que cuando el gobierno dice algunas cosas son interpretadas como brutalidades pero cuando las dice Cobos son rarezas. Estuve con Julio Cobos diez días antes de la famosa sesión, en un acto de apoyo al gobierno y creo que justificar la actitud del vicepresidente es penoso. Cobos es responsable de una deslealtad institucional gravísima. Escuché y vi votar a un vicepresidente en una circunstancia decisiva en contra del gobierno por el que fue electo y lo veo pavonearse cuando tiene la banda presidencial recibiendo a toda la grilla opositora y a los sectores sociales en conflicto con el gobierno. Hay gente que formó parte del radicalismo K que sigue en el gobierno, de modo que eso no es tan lineal que se haya roto la coalición. El escuchar o no escuchar a las líneas menores no es una obligación constitucional y no justifica romper con un presidente. El Ejecutivo es unipersonal en el país. Sería importante armar una discusión con constitucionalistas serios, no con agitadores políticos, para ver si el voto no positivo de Cobos está o no dentro de la Constitución, para ver cuál fue el espíritu del constituyente".

“El escenario electoral es más o menos estable. Tiene una continuidad en el tiempo. Es una elección de medio término muy difícil para el oficialismo, más difícil de lo que se podría prever cuando recién asumió el nuevo gobierno y tiene que ver con el resultado de la crisis del campo. Los indicadores dicen que vamos a tener una elección que se va a definir en la interpretación política. El gobierno obviamente va a perder apoyos, comparada con las legislativas de 2005. Va a tener unos puntos menos y probablemente no siga teniendo mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Pero al mismo tiempo habrá que decir que una cosa es perder mayoría y otra es que se forma una mayoría alternativa. Son dos cosas distintas. Pensar que en los dos años que separan las elecciones legislativas de la presidencial (de 2011) se va a formar una mayoría sólida con un liderazgo claro, cuando hay 4 ó 5 candidatos netos para la presidencia en el 2011 de la oposición me parece un poco problemático. Cualquiera sea el resultado, va a ser interesante. Hay que tomarlo con calma porque las relaciones de fuerza se equilibran y eso obliga a hacer más política".

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