martes, febrero 14, 2023

2023


 
Por Gustavo Ferrari Wolfenson


El país entró en un nuevo año electoral.
Será la 10 vez que se elegirá un presidente en los 40 años de democracia.
Es el periodo más extenso en la vida institucional de la Argentina bajo regímenes democráticos.
Los otrora golpeteos de puertas en los cuarteles para salvar a la patria han quedado en el olvido,
lo mismo que el papel de las fuerzas armadas en su papel institucional como garante de la Patria.
Nunca antes en estos 40 años se llega a un proceso electoral con la total indiferencia de una ciudadanía que se dio cuenta que el sistema no ha podido generarle un estado de bienestar digno
donde la dirigencia política está más pendiente en preservar su espacio de supervivencia que en encontrar los caminos consensuados para salir de los tremendos índices sociales, económicos, morales y humanos en que nos encontramos.
Hay una Argentina política que rosquea por querer el poder y otra Argentina silenciosa que reclama poder trabajar, vivir con orden, salir a la calle y convivir, no confrontar.
Ayer en una entrevista en la revista del diario la Nación, Juan José Campanella señaló:  Extraño una Argentina que no está más”
Y es cierto,
La Argentina del trabajo, del mérito, del buenos días, del muchas gracias, del perdón, de los modales que nada tienen que ver con el nivel de escolaridad se ha perdido y se extraña.
La frase de “mi hijo el doctor”,  del inmigrante que venía a hacer Patria,  se convirtió en los laberintos del narcomenudeo de las villas de emergencia,  o en las mafias de las maternidades para que vengan a dar a luz rusas.
2023 es un año electoral.  
El oficialismo, tratando de agarrarse de donde ya no puede para conservar su espacio, pero sobre todo su caja para sobrevivir.El país entró en un nuevo año electoral.


Será la 10 vez que se elegirá un presidente en los 40 años de democracia.
Es el periodo más extenso en la vida institucional de la Argentina bajo regímenes democráticos.
Los otrora golpeteos de puertas en los cuarteles para salvar a la patria han quedado en el olvido,
Lo mismo que el papel de las fuerzas armadas en su papel institucional como garante de la patria.
Nunca antes en estos 40 años se llega a un proceso electoral con la total indiferencia de una ciudadanía que se dio cuenta que el sistema no ha podido generarle un estado de bienestar digno
donde la dirigencia política está más pendiente en preservar su espacio de supervivencia que en encontrar los caminos consensuados para salir de los tremendos índices sociales, económicos, morales y humanos en que nos encontramos.
Hay una Argentina política que rosquea por querer el poder y otra Argentina silenciosa que reclama poder trabajar, vivir con orden, salir a la calle y convivir, no confrontar.
Ayer en una entrevista en la revista del diario la Nación, Juan José Campanella señaló:  Extraño una Argentina que no está más”
Y es cierto,
La Argentina del trabajo, del mérito, del buenos días, del muchas gracias, del perdón, de los modales que nada tienen que ver con el nivel de escolaridad se ha perdido y se extraña.
La frase de “mi hijo el doctor”,  del inmigrante que venía a hacer Patria,  se convirtió en los laberintos del narcomenudeo de las villas de emergencia,  o en las mafias de las maternidades para que vengan a dar a luz rusas.
2023 es un año electoral.  
El oficialismo, tratando de agarrarse de donde ya no puede para conservar su espacio, pero sobre todo su caja para sobrevivir.
La oposición, quizá en el único momento en estos 40 años,  en donde tienen asegurado el triunfo, aún no saben con qué herramientas va a jugar el próximo partido.
El interrogante es: “O más de lo mismo o el cambio verdadero”.
Muchos de los actores que han frenado el desarrollo y crecimiento siguen más vigentes que nunca y con las mismas o peores garras de siempre.
Qué triste es celebrar los 40 años con indiferencia, apatía y resignación.
MI pregunta en esta intervención es: Hay esperanza de que haya una Argentina que exista.

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