viernes, agosto 13, 2010

Informe semanal del Banco Ciudad


Tras un comienzo de año agitado por el debate en torno al uso de reservas para el pago de deuda y la crisis griega, el mercado financiero local opera con total tranquilidad, mostrando mejoras claras en las últimas semanas.
El abultado superávit comercial, junto a una menor salida de capitales, están explicando en buena medida la mejora en los indicadores financieros. En una economía a la que todavía le sobran dólares, las expectativas cambiarias y las tasas de interés se mantienen ancladas. Esto termina impulsando la actividad económica y financiera, en un contexto en el que se percibe que, para el gobierno, el dólar estable sigue siendo la principal (quizás la única) herramienta de contención de precios.
El buen clima local e internacional se palpa en el desempeño de los títulos públicos, con su correlato en la prima de riesgo soberano, que luego de tres meses volvió a ubicarse por debajo de los 700 puntos básicos, tras tocar un pico de 850 puntos durante los días de la crisis griega.
En un contexto de estabilidad cambiaria y tasas de interés pasivas rondando el 10% anual, los depósitos privados en pesos aumentaron en julio un 3% mensual (25% anual), evidenciando una aceleración en su ritmo de crecimiento, principalmente en el tramo minorista.
Los préstamos también crecen, pero a un ritmo menor al de los depósitos. Así, la abultada liquidez sigue siendo la marca registrada del sistema. Durante julio, los préstamos al sector privado crecieron a una velocidad promedio del 2,4% (19% anual). El crecimiento del crédito continúa orientado al segmento de consumo. La demanda de crédito para inversión sigue sin levantar vuelo, reflejo de la falta de confianza para emprender inversiones de largo plazo.
La estabilidad del dólar y la elevada liquidez sistémica mantienen estables las tasas de interés pasivas. Las tasas pagadas por plazos fijos minoristas y mayoristas (tasa BADLAR) se mantuvieron sin cambios en las últimas semanas, después de los incrementos registrados entre fines de mayo y principios de junio.
En este marco, el BCRA tiene sólo dos problemas: el primero, de fondo, es evitar que la inflación siga subiendo; el segundo, de forma, es cumplir con sus metas monetarias para 2010. En el segundo trimestre se cumplió con lo justo la meta de expansión monetaria total. En la medida que el sector privado opte por mantener una mayor parte de sus pesos en depósitos a plazo (una tendencia incipiente en el último mes), el Banco Central verá facilitada su tarea de esterilizar los pesos que imprimirá por el giro de utilidades al Tesoro (unos $18.000 millones adicionales hasta fin de año) y la intervención cambiaria que todavía se anticipa.

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