miércoles, marzo 06, 2024

La exhortación religiosa de Javier Milei

Por Dr. Daniel Adrián Kiper
Abogado
CPACF T° 14 F° 77
Columnista de CONSTRUCCION PLURAL



Al inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, el presidente Javier Milei utilizó una cuidada retórica y estética que, sin serlo, recuerdan al fascismo.
Entiéndase bien. El proyecto político de Javier Milei no es fascista aunque sí presenta algunos rasgos en común, en tanto en lo económico es neoliberal, en lo social es autoritario, en lo moral es reaccionario, en lo político descree de las instituciones y de la democracia, en lo comunicacional apela a rituales que pretenden conformar una suerte de “religión política” - de ahí su obsesión por mantener una cuidada estética, y en lo cultural rechaza al progresismo.
Obsérvese que en lo económico acude en socorro del capital financiero o monopólico y utiliza la represión en los conflictos sociales, exultando odio por las clases menos favorecidas y proclamando que gobernará para los “argentinos de bien” frase indicativa de la existencia de “argentinos de mal”. De otra manara ¿Cómo entenderla?
En lo político pretende desembarazarse de los derechos y garantías del liberalismo político y desprecia al Congreso y a los partidos políticos y pretende modificar el régimen electoral para impedir que las minorías tengan representación parlamentaria.
La experiencia del gobernador del estado de Massachusetts (Estados Unidos) de principios del siglo XIX, Elbridge Gerry manipulando las circunscripciones electorales, uniéndolas, dividiéndolas o asociándolas, con el objeto de producir un efecto determinado sobre los resultados electorales es una lección histórica que nos advierte sobre el carácter nocivo y peligroso para la democracia que ello conlleva.
Acude a una permanente exhortación religiosa. Otorga mayor relevancia a lo simbólico, apelando a las fuerzas del cielo y a textos selectos de las sagradas escrituras, por sobre lo racional y lo humanístico. Pretende rodear su poder de un aura sacra, arrogándose la función, como si se tratase de una religión, de redefinir el significado de la vida y el fin último de la existencia.-
Señala un rumbo orientado a paralizar o revertir las conquistas sociales, olvidando que los tratados internacionales de jerarquía constitucional vendan la regresión. Conforme dichos tratados la flecha va en una sola dirección, para reconocer más - nunca menos - derechos sociales. En la práctica logró su objetivo dado que ha impuesto un carácter regresivo a todas las aristas de la política social, afectando incluso el derecho al “pan” o a la “salud” que el Estado debe indudablemente garantizar.
Invoca permanentemente un pasado histórico idealizado, ignorando incluso documentos oficiales que dan cuenta de los padecimientos de las clases obreras o testimonios irrefutables de la época.
Recuérdese el informe sobre el Estado de las Clases Obreras Argentinas elaborado, a requerimiento del Poder Ejecutivo Nacional, por Juan Bialet Massé en 1904.-
De igual modo las letras de tangos cantados por don Carlos Gardel. Entre otros, los tangos “Pan” (1932) - con letra de Celedonio Flores y música de Eduardo Pereira -, “Vida amarga” (1927) - con letra de Eugenio Cárdenas y acompañamiento musical de Guillermo Barbieri y José Ricardo -, “Caminito del taller” (1925) - con letra de Catulo Castillo y guitarras de Barbieri y Ricardo - o “Acquaforte” (1932) - con letra de Juan Carlos Marambio Catán y música de Horacio Pettorossi -.
En la voz de Gardel escuchamos testimonios de la realidad de esos años que refutan el pasado idealizado que pretende recrear Javier Milei. Expresaba el zorzal criollo:

“Caminito al conchavo, caminito a la muerte”
“Sus hijos se mueren de frío y lloran hambrientos de pan”
“Mudo de pena me quedo cuando llega la pobreza”
“las madres que sufren, los hijos que vagan sin techo ni pan”

A partir de un (falso) pasado idealizado Javier Milei se apropia de la idea de progreso resignificándola. No se trata de mejorar las condiciones de vida de todas y cada una de las personas, derivada del progreso técnico, económico, científico y social, sino de alcanzar equilibrios fiscales en un Estado sin compromiso con el bienestar general.
Le interesa el bienestar de la Nación - una abstracción- desvinculado del bienestar de todos y cada uno de sus habitantes.
En una extraña alianza o simbiosis con el capital financiero o especulativo, mutuamente beneficiosa, se olvida de los individuos concretos, de carne y hueso, con urgencias impostergables, a quienes les propone, a semejanza de Moisés y el pueblo Hebreo, cruzar el desierto que conducirá a un futuro sin pobreza en la nueva Argentina prometida.
Es claro que sin asistencia social desaparecerá la pobreza, no por mérito de la gestión presidencial, sino por el curso natural de las leyes que gobiernan la biología.
Sin comida, las personas mueren. Sin medicamentos, las personas mueren. Ha dicho, en una entrevista que no alcancé a comprender, que existe el “derecho a morir”.
No expresa ningún valor o principio universal para justificar la legitimidad de ejercicio, a excepción de la “ley del más fuerte” que le otorga al poder económico la facultad para determinar las relaciones entre los diferentes actores sociales.-
Desprecia a los partidos políticos, a los sindicatos, a las organizaciones sociales, y a sus dirigentes. Pero es capaz de aliarse y/o fusionarse con otras corrientes reaccionarias, en una promiscuidad política que no condice con su rechazo a la “casta” política que tanto pregona.
La casta política no tiene miedo porque porque se ha sumado al ejercito de fieles combatientes a las órdenes de Javier Milei.- A diferencia de los “casacas negras” ejercen su violencia en redes sociales. Se trata de una violencia verbal que pretende estigmatizar al que piensa y, con mayor razón al que piensa diferente.
La violencia física está reservada al Estado, al que aborrece, pero no duda en emplear para asegurarse el poder absoluto. Se trata de una violencia estatal sistemática, que comienza en el discurso y se traslada a hechos concretos de represión. No es errática, ni responde a perturbaciones políticas puntuales: es constante y sistemática, meticulosamente diseñada, utilizando las más avanzadas técnicas, en protocolos de actuación.
El estado no invierte en solucionar los problemas sociales - no hay plata - pero si lo hace para reprimir a quienes alzan su voz o protestan, ya sea a través de medios legítimos, la huelga es un derecho constitucional, o incurren en meras transgresiones de tránsito, cortar una calle no es delito sino una infracción menor.-
El proyecto político de Javier Milei en los hechos no es revolucionario, sino conservador. Gatopardismo. Algo tenía que cambiar para que todo siga igual.
Ello explica que la represión se utilice en socorro del capital monopólico o especulativo en los conflictos sociales.
La pérdida del poder adquisitivo de la gran mayoría de la población es inversamente proporcional al incremento de ganancias de unos pocos. Aumentos desmedidos e injustificados de precios marcan un diferencial en detrimento de “laburantes”, “jubilados”, “pequeños emprendedores” y, con más fuerza aún, en “sectores marginales”.
Le otorga a lo simbólico - de ahí el cuidado por la estética - mayor trascendencia que a lo racional. Entiende que necesita de épicas y mitos políticos, para organizar su proyecto, aún desarticulado.
No expresa un conjunto coherente de ideas que permitan un análisis y debate racional. Trata de imponer su proyecto, domesticando a Gobernadores provinciales, a Senadores y a Diputados.
El Congreso (al que califica “nido de ratas”) no es considerado como el ámbito natural para la discusión política sino una formalidad innecesaria que puede eludir con el dictado de un Decreto de Necesidad y Urgencia, a pesar de la expresa prohibición constitucional para que el Poder ejecutivo ejerza funciones legislativas.
Pretende imponer el pensamiento único. Acusa de “coimeros” o “traidores” a quienes no apoyan ciegamente sus mandatos, aunque tengan, en mayor o menor grado, afinidad en ideas de ultraderecha, con disensos propios de la diversidad.
El debate racional es reemplazado por experiencias místicas o religiosas para contagiar una fe en la sociedad con sustento en las “fuerzas del cielo” . Esta renovada fe permitió darle a la vieja derecha el impulso para aplastar a sus “enemigos”.
Su lógica política se sustenta en la antítesis “amigo – enemigo”, y de ese modo justifica métodos y actitudes propios del estado de guerra. Una política de seguridad beligerante contra el pueblo, una parte al menos, desinteresándose de toda política social.
La democracia, y la cooperación con las elites conservadoras, fue un instrumento útil para que Javier Milei alcance la primera magistratura. Ahora, es tiempo de vaciar de contenido a la política y a la democracia e imponerse a las élites conservadoras.-
No se limita a aceptar pasivamente la democracia y sus instituciones sino que pretende modificarlas insertándose dentro de las llamadas “democracias iliberales”, como la Hungría de Orban.
Elude los límites constitucionales de su poder, gobernando por Decretos de Necesidad y Urgencia, negando la separación de poderes e ignorando la voluntad de la minoría. La minoría es enemigo - no adversario - del ser nacional.
Desfinanciar a los partidos políticos, deberán utilizar recursos propios, permitirá construir un proceso electoral para ricos y establecer el sistema de circunscripciones uninominales servirá para consolidar al actual ofícialismo en lugar de elegir proporcionalmente a representantes de los diversos sectores políticos del país.
Es el instrumento de las élites para vaciar la democracia desde dentro, para dejar de estar sujetos a la ley o a la soberanía popular sin producir un cambio formal de régimen.
La transmisión televisiva de la asamblea legislativa - por cadena nacional - sólo enfocó a los adeptos al nuevo gobierno, a los entusiastas y aplaudidores, ignorando a los opositores, incluso a los que dieron la espalda al mandatario o a quienes portaban pancartas con críticas a la nueva gestión.
Para el nuevo mandatario las únicas formas válidas y posibles de razonar, entender el país y el mundo es la propia y a partir de su concepción construye relatos peligrosos que legitiman la violencia - discursiva - contra los disidentes u opositores.
Todo ello lo justifica en la necesidad de depurar la patria de elementos contaminantes (minorías, opositores, “zurdos de mierda”, o “Kirchneristas”, entre otros) y proteger a la cultura occidental ante el peligro “comunista”.
Desconoce las conquistas de la democracia y la caída del muro de Berlín. Defiende los intereses del capital monopólico y financiero, amenazados por las paulatinas conquistas sociales.
Se propone, definiéndose como anarco - capitalista, arrasar con el presente para fundar un nuevo orden y ser nacional.
Esta idea refundacional le permitió persuadir, ante la desilusión democrática, a una parte substancial del electorado (especialmente jóvenes) de que podía traer un orden social más armónico.
En este contexto, la Patria, los derechos individuales y la libertad - que tanto proclama - están en peligro.

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