Asimetrías del comercio exterior entre la República Popular China y la República Argentina (2026)
Por Horacio Schick
Abogado
Columnista de Fernando Mauri
En el boxeo, un peso pesado no combate con un peso pluma.
I. Introducción
En términos metafóricos, la relación económica entre la República Popular China y la
República Argentina puede asemejarse a un combate desigual, en el cual un peso pesado
enfrenta a un peso pluma.
El presente informe tiene por objeto analizar las profundas asimetrías estructurales
existentes entre una potencia industrial consolidada y una economía en vías de
desarrollo, caracterizada por debilidades estructurales persistentes. En dicho marco, se
examinan los principales factores demográficos, institucionales, económicos, laborales
y comerciales que configuran una situación de desventaja sistémica para la República
Argentina.
I. Introducción
En términos metafóricos, la relación económica entre la República Popular China y la
República Argentina puede asemejarse a un combate desigual, en el cual un peso pesado
enfrenta a un peso pluma.
El presente informe tiene por objeto analizar las profundas asimetrías estructurales
existentes entre una potencia industrial consolidada y una economía en vías de
desarrollo, caracterizada por debilidades estructurales persistentes. En dicho marco, se
examinan los principales factores demográficos, institucionales, económicos, laborales
y comerciales que configuran una situación de desventaja sistémica para la República
Argentina.
II. Perfil demográfico e institucional
Desde una perspectiva demográfica, la República Popular China cuenta con
aproximadamente 1.400 millones de habitantes, lo que representa cerca de una quinta
parte de la población mundial, mientras que la República Argentina posee alrededor de
47 millones de habitantes, con una significativa concentración de población en áreas
urbanas con elevados niveles de vulnerabilidad social.
En el plano institucional, China se configura como un Estado milenario que, a partir de
las reformas impulsadas en 1978 por Deng Xiaoping, inició un proceso de
modernización productiva basado en la promoción de exportaciones y la atracción de
inversiones extranjeras. Este proceso derivó en un crecimiento económico sostenido,
acompañado de una reducción significativa de la pobreza y la consolidación de una
amplia clase media.
El sistema político chino se caracteriza por la ausencia de pluralismo democrático, bajo
un régimen de partido único encabezado por el Partido Comunista Chino (PCCh), el
cual ejerce un control centralizado sobre la vida política, económica y social. Está
restringida la libertad de prensa y de las redes sociales. El Presidente no es elegido por
elecciones libres sino por el Comité Central del PCCH que cuenta con 9.000 miembros
Antigua filosofía confuciana dominante facilita el disciplinamiento social
Aunque el sistema es muy eficiente productivamente, el modelo no es democrático, sino
autoritario.
Por su parte, la República Argentina, con aproximadamente dos siglos de vida
independiente, presenta un sistema republicano democrático con elecciones
ininterrumpidas desde 1983. No obstante, se observan rasgos de hiperpresidencialismo
y tensiones recurrentes entre el Poder Ejecutivo Nacional y los poderes Judicial y
Legislativo del Estado, lo que incide negativamente en el equilibrio institucional.
Existe libertad de expresión, pero periodistas y medios son agredidos verbalmente
Signos preocupantes de autoritarismo.
Corrupción estatal y corporativa relevante, con permisividad y deficiencias de órganos
de órganos de control y del Poder Judicial.
III. Sistema económico y social.
La relación económica bilateral puede caracterizarse bajo el paradigma
“centro–periferia”, en el cual China ocupa una posición dominante en la generación y
exportación de bienes con alto valor agregado.
China se ha consolidado como el principal centro industrial global y segunda economía
mundial en términos de producto bruto interno, sustentando su competitividad en
políticas activas de intervención estatal, tales como subsidios, financiamiento
preferencial, beneficios fiscales, acceso a infraestructura gratuita por el Estado.
El Instituto Australiano de Política Estratégica informa que actualmente China supera a
Estados Unidos en investigación en 66 de 74 tecnologías de vanguardia, incluyendo
inteligencia artificial, superconductores, computación cuántica y comunicaciones
ópticas. China ya fabrica aproximadamente el 70% de los vehículos eléctricos del
mundo, el 80% de los celulares, el 80% de las baterías de iones de litio y el 90% de los
drones. Aproximadamente la mitad de todos los vehículos que se vendieron en China el
año pasado eran eléctricos o híbridos: en Estados Unidos, la cifra fue del 22%.
Planificación económica con planes quinquenales de crecimiento económico que adopta
el Estado Chino y acatan el sector público y las empresas privadas.
Las empresas pagan muy bajos impuestos, posee una numerosa, exigente y disciplinada
y calificada mano de obra China, que hoy ya cuenta con 20 millones de ingenieros con
salarios muy inferiores a los argentinos medidos en dólares.
En contraste, la República Argentina presenta un patrón de desarrollo desigual, con
marcadas asimetrías sectoriales y regionales. Se evidencia un proceso de deterioro
económico sostenido desde mediados de la década de 1970, caracterizado por ciclos
recurrentes de expansión y contracción (“stop and go”), pérdida de competitividad y
estancamiento del producto per cápita.
Los últimos dos años cerraron de más de 20.000 empresas industriales y fueron despedidos más de
300.000 trabajadores, entre públicos y privados.
Los factores que explican este escenario: apertura indiscriminada de importaciones, la
caída del consumo, la baja de la rentabilidad empresarial, el aumento de las tasas de
interés y crecimiento de la morosidad.
Actualmente, desenvolvimiento económico desigual en forma letra K:
Ganadores: Energía, Minería, sector financiero y el persistente agro.
Perdedores: Industria, Comercio, construcción y turismo receptivo, que son mano de
obra intensiva.
Bifurcación geográfica, con las regiones cordillerana (minería), patagónica (energía) y
pampeana (campo) de prosperidad, mientras los conurbanos de las grandes ciudades,
en particular el AMBA, con industrias deprimidas y consumos deteriorados.
El congelamiento de la obra pública acentúa la recesión productiva y en el
congelamiento de la detonada infraestructura del país.
El atraso del tipo de cambio respecto a la inflación (TCR) es un factor distorsivo del
cuadro económico y social que incide negativamente en el ingreso masivo de productos
y manufacturas, sobre todo chinas, en condiciones de dumping, y desincentiva la
exportación de los productos nacionales.
El atraso cambiario incuba la crisis posterior: Estanflación que deprime y horada el
mercado interno y desincentiva las exportaciones y afecta a los asalariados y a las clases
medias. El productor se convierte en importador. El trabajador despedido deriva hacia
la informalidad.
Si el dólar oficial de $800 de diciembre de 2023 se ajustara estrictamente por inflación
(IPC), hoy debería valer alrededor de $2.900–$3.000 para mantener el mismo tipo de
cambio real de entonces. Conforme la inflación acumulada desde la devaluación de
diciembre de 2023 el peso hoy resulta fuertemente apreciado en términos reales. Se
denomina a esta anomalía: atraso cambiario, de triste historia en Argentina.
¿Qué consecuencias acarrea el atraso cambiario?
1. Importaciones más baratas en términos relativos
2. Exportaciones menos competitivas
3. Aumento del turismo al exterior
4. Necesidad de controles o intervenciones cambiarias
5. Expectativa de corrección futura (devaluación o salto del crawling)
El gobierno implementó 138 medidas puntuales para abrir la economía y liberalizar el
comercio exterior. La mayoría de ellas estuvieron orientadas a facilitar las
importaciones hacia el país con el objetivo oficial de aumentar la competencia y
presionar a la baja los precios, algo que desató tensiones con distintos sectores
industriales. Los efectos fueron letales para la producción y el empleo.
El gobierno nacional redujo en forma parcial o totales de aranceles, cambios en
licencias, derogación de reglamentos técnicos, la simplificación administrativa (como
cambios en medidas antidumping. El foco estuvo puesto en la desregulación y en la
apertura a productos que vienen del exterior para aumentar la competencia: 88 cambios
apuntaron a las importaciones.
El crédito para la producción tiene tasas elevadas que no se compadecen con la
decreciente rentabilidad de la inmensa mayoría de las empresas, en especial las Pymes.
Las desgravaciones impositivas como estímulo a la inversión y a la IED, solo se dirigen
a las grandes empresas principalmente multinacionales, y en sectores de alta que
invierten en sectores de alta rentabilidad, como energía y minería.
La apertura desmesurada frente a economía híperdesarrolladas como China destruye la
industria nacional y el empleo. Se inducen las importaciones asiáticas principalmente
chinas. Enorme daño social por el cierre de empresas y pérdida de empleo.
El productor se convierte en importador. El trabajador despedido a la informalidad.
La historia demostró que el TCR termina en crisis, colapso.
La Argentina se ha convertido en un país caro en dólares que inhibe el comercio
superavitario, así como aleja el turismo receptivo.
La deuda pública superó los 483.830 millones de dólares a marzo de 2026,
incrementándose un 30 por ciento desde diciembre de 2023.
El PBI de la Argentina hoy equivale al del 2011, en claro retroceso frente al aumento
demográfico.
En el plano social, los indicadores reflejan un incremento de la desigualdad, deterioro
de las condiciones de vida y reducción del tamaño de la clase media, junto con un
aumento de la pobreza, la informalidad laboral y el endeudamiento de los hogares.
En 1974 el coeficiente de Gini era igual al de Francia, hoy al de Perú.
Hay un 30% de la población (clase alta, media-alta y una parte formal de la media-baja)
que vive una realidad, y el 70% vive otra, con más inestabilidad e informalidad e
ingresos insuficientes.
IV. Régimen laboral y productividad
El mercado de trabajo en China se caracteriza por una elevada participación laboral, con
aproximadamente 770 millones de trabajadores y niveles de desempleo relativamente
bajos. El régimen laboral combina formalización contractual obligatoria con mayor
flexibilidad en materia de desvinculación, bajo una fuerte intervención estatal orientada
a garantizar la estabilidad social.
Jornada laboral: Legalmente son 40 horas semanales (8 horas diarias). En sectores
tecnológicos e industriales persiste la cultura del "996" (trabajar de 9 a.m. a 9 p.m., 6
días a la semana), a pesar de que el Tribunal Supremo chino lo declaró ilegal en años
recientes.
Se requiere indemnización para despedir pero los motivos de despido justificado (como
bajo rendimiento tras capacitación) están más codificados y son más fáciles de ejecutar
para las empresas que en el sistema judicial argentino.
El Estado actúa como mediador principal, priorizando la estabilidad social y el
crecimiento económico sobre el derecho de asociación independiente.
No existe un salario mínimo nacional único. Ciudades como Shanghái o Beijing tienen
mínimos que superan los 350-400 USD, superando en términos nominales a la base
argentina. China ha dejado de ser una fuente de "mano de obra barata"; extrema para
enfocarse en manufactura de mayor valor agregado.
Altas tasas de empleo con salarios bajos en dólares y alta productividad.
Asimismo, China presenta elevados niveles de productividad, sustentados en la
disponibilidad de capital humano calificado —incluyendo 20 millones de ingenieros—
y en una estructura productiva intensiva en tecnología.
En la República Argentina, la fuerza laboral oscila entre 23–24 millones de
trabajadores, de los cuales solo 6.000.000 son empleados formales. Están ocupados:
21–22 millones. Desempleo: 6–8% (variable).
Se evidencia una elevada tasa de informalidad (40/50%) con una proporción
significativa de trabajadores no registrados. Si bien el marco normativo, basado en la
Ley de Contrato de Trabajo, históricamente ha brindado protección frente al despido
arbitrario, recientes modificaciones normativas han implicado una reducción de tales
garantías.
La productividad laboral se ve afectada por la insuficiente inversión, la inestabilidad
macroeconómica y el deterioro del sistema educativo.
Los salarios del sector formal son altos en dólares pero con bajo poder adquisitivo y
disponibilidad luego de que el trabajador, la clase media pague: alquileres, servicios
fijos de luz, agua, expensas que se incrementan mensualmente.
Argentina hoy es un país caro en dólares y por ello de muy baja competitividad.
V. Modelo sindical
En China, el sistema sindical se encuentra integrado al aparato estatal, siendo la
Federación Nacional de Sindicatos de China (ACFTU) la única organización reconocida
legalmente. No existe pluralismo sindical ni autonomía organizativa, y su función
principal radica en la preservación de la estabilidad social.
El sindicato no es un actor autónomo frente al empleador o el Estado, sino parte del
mismo sistema de gobernanza.
En la República Argentina, el modelo sindical se estructura sobre la base de la libertad
sindical con unicidad promocionada, permitiendo la coexistencia de múltiples
organizaciones, aunque con reconocimiento preferencial de una por actividad. El
sistema se caracteriza por una fuerte tradición de negociación colectiva y
reconocimiento constitucional del derecho de huelga, aunque con fuertes limitaciones
recientes.
Sindicatos: Autonomía relativa respecto del Estado, según la época, aunque con
regulación intensa. Función central: defensa y promoción de intereses laborales, aunque
con deformaciones por excesivas concesiones a los gobiernos de turno e intereses de la
dirigencia que no siempre coincide con las bases obreras.
Financiamiento mixto: Cuotas sindicales, obras sociales (claves en el poder sindical).
Alta capacidad económica y organizativa, hoy muy disminuida.
En China, el sistema sindical se encuentra integrado al aparato estatal, siendo la
Federación Nacional de Sindicatos de China (ACFTU) la única organización reconocida
legalmente. No existe pluralismo sindical ni autonomía organizativa, y su función
principal radica en la preservación de la estabilidad social.
El sindicato no es un actor autónomo frente al empleador o el Estado, sino parte del
mismo sistema de gobernanza.
En la República Argentina, el modelo sindical se estructura sobre la base de la libertad
sindical con unicidad promocionada, permitiendo la coexistencia de múltiples
organizaciones, aunque con reconocimiento preferencial de una por actividad. El
sistema se caracteriza por una fuerte tradición de negociación colectiva y
reconocimiento constitucional del derecho de huelga, aunque con fuertes limitaciones
recientes.
Sindicatos: Autonomía relativa respecto del Estado, según la época, aunque con
regulación intensa. Función central: defensa y promoción de intereses laborales, aunque
con deformaciones por excesivas concesiones a los gobiernos de turno e intereses de la
dirigencia que no siempre coincide con las bases obreras.
Financiamiento mixto: Cuotas sindicales, obras sociales (claves en el poder sindical).
Alta capacidad económica y organizativa, hoy muy disminuida.
VI. Comercio exterior y asimetrías estructurales
La relación comercial entre ambos países presenta un carácter marcadamente
asimétrico. China exporta bienes industriales y tecnológicos de alto valor agregado,
mientras que la Argentina concentra sus exportaciones en productos primarios y de bajo
nivel de procesamiento (Commodities vs manufacturas).
Este patrón genera un déficit comercial estructural, dependencia tecnológica y
desplazamiento de la producción industrial local. Asimismo, la apertura económica sin
mecanismos adecuados de protección expone a la industria nacional a una competencia
desigual, con efectos negativos sobre el empleo y el entramado productivo.
VII. Régimen fiscal comparado
China implementa un sistema tributario orientado a la promoción del desarrollo
económico, con incentivos específicos para sectores estratégicos, tasas reducidas para
actividades tecnológicas y políticas activas de estímulo a las exportaciones.
Impuesto a las Ganancias (Corporativo): Tasa General 25%
Sectores Especiales 15% para empresas de alta tecnología y sectores incentivados.
PyMEs Tasas reducidas (pueden llegar al 5% - 20% según el nivel de ingreso).
Impuesto al Valor Agregado (IVA): Utiliza un sistema de tasas múltiples:
13%: Tasa estándar (manufactura, importaciones).
9%: Transporte, construcción y servicios agrícolas.
6%: Servicios financieros y modernos.
Por el contrario, la República Argentina presenta una estructura tributaria compleja y de
elevada presión fiscal, con superposición de tributos en distintos niveles de gobierno y
la aplicación de derechos de exportación (DEX) lo cual incide negativamente sobre la
competitividad.
Impuesto a las ganancias: Escala progresiva (25%, 30% y 35%)
Sectores especiales: Beneficios específicos vía regímenes de promoción (ej. Economía
del Conocimiento).
PyMEs: sujetas a la escala progresiva según su ganancia neta.
Impuesto al Valor Agregado (IVA)
Argentina: Mantiene una tasa general del 21%, con alícuotas reducidas (10,5%) para
ciertos bienes de capital y alimentos, y tasas elevadas (27%) para servicios públicos.
Exportaciones: Argentina aplica impuestos a las exportaciones agropecuarias e
industriales. Aplica derechos de exportación DEX ("retenciones")
VIII. Intervención estatal y desarrollo industrial
El Estado chino desempeña un rol central en la planificación económica, promoviendo
el desarrollo industrial mediante subsidios, financiamiento y políticas activas de
atracción de inversiones. Este modelo ha permitido consolidar un proceso de
industrialización sostenido.
En la República Argentina, en cambio, se observa la ausencia de una estrategia integral
de desarrollo productivo, junto con restricciones al financiamiento, incentivos limitados
y políticas macroeconómicas que afectan la competitividad, tales como el atraso
cambiario.
Estas condiciones favorecen procesos de desindustrialización, aumento de
importaciones y deterioro del empleo.
China implementa un sistema tributario orientado a la promoción del desarrollo
económico, con incentivos específicos para sectores estratégicos, tasas reducidas para
actividades tecnológicas y políticas activas de estímulo a las exportaciones.
Impuesto a las Ganancias (Corporativo): Tasa General 25%
Sectores Especiales 15% para empresas de alta tecnología y sectores incentivados.
PyMEs Tasas reducidas (pueden llegar al 5% - 20% según el nivel de ingreso).
Impuesto al Valor Agregado (IVA): Utiliza un sistema de tasas múltiples:
13%: Tasa estándar (manufactura, importaciones).
9%: Transporte, construcción y servicios agrícolas.
6%: Servicios financieros y modernos.
Por el contrario, la República Argentina presenta una estructura tributaria compleja y de
elevada presión fiscal, con superposición de tributos en distintos niveles de gobierno y
la aplicación de derechos de exportación (DEX) lo cual incide negativamente sobre la
competitividad.
Impuesto a las ganancias: Escala progresiva (25%, 30% y 35%)
Sectores especiales: Beneficios específicos vía regímenes de promoción (ej. Economía
del Conocimiento).
PyMEs: sujetas a la escala progresiva según su ganancia neta.
Impuesto al Valor Agregado (IVA)
Argentina: Mantiene una tasa general del 21%, con alícuotas reducidas (10,5%) para
ciertos bienes de capital y alimentos, y tasas elevadas (27%) para servicios públicos.
Exportaciones: Argentina aplica impuestos a las exportaciones agropecuarias e
industriales. Aplica derechos de exportación DEX ("retenciones")
VIII. Intervención estatal y desarrollo industrial
El Estado chino desempeña un rol central en la planificación económica, promoviendo
el desarrollo industrial mediante subsidios, financiamiento y políticas activas de
atracción de inversiones. Este modelo ha permitido consolidar un proceso de
industrialización sostenido.
En la República Argentina, en cambio, se observa la ausencia de una estrategia integral
de desarrollo productivo, junto con restricciones al financiamiento, incentivos limitados
y políticas macroeconómicas que afectan la competitividad, tales como el atraso
cambiario.
Estas condiciones favorecen procesos de desindustrialización, aumento de
importaciones y deterioro del empleo.
IX. Conclusión
Descripción del comercio Chino-argentino
a) Estructura del comercio bilateral
China es uno de los principales socios comerciales de Argentina.
Patrón típico:
Exportaciones argentinas: primarias o con bajo valor agregado (soja,
harina y aceite de soja, carne vacuna, litio).
Importaciones desde China: bienes industriales y tecnológicos
(maquinaria, electrónica, insumos intermedios, bienes de capital, automotores).
Intercambio interindustrial asimétrico (commodities vs manufacturas).
b) Consecuencias macroeconómicas
b.1 Balanza comercial
Argentina tiene déficit comercial con China con los siguientes efectos:
Presión sobre reservas internacionales.
Mayor necesidad de financiamiento externo.
Dependencia de mecanismos compensatorios (ej. swap de monedas).
El swap vigente con el Banco Popular de China ha sido utilizado como respaldo de
reservas por el Banco Central de la República Argentina.
c) Restricción externa
El vínculo con China no elimina la restricción externa estructural argentina, porque:
Exporta productos de bajo contenido tecnológico.
Importa bienes de alto valor agregado.
Se mantiene la clásica relación centro–periferia en términos de estructura productiva.
d). Consecuencias productivas
Impactos positivos
Demanda sostenida para el complejo sojero.
Mercado relevante para carne y economías regionales.
Financiamiento de infraestructura (represas, energía, transporte).
Inversión en litio y energía.
Impactos negativos
Desindustrialización por competencia con manufacturas chinas.
Dependencia tecnológica.
Baja integración local en proyectos financiados por capital chino.
e) Consecuencias estratégicas y geopolíticas
China es actor central del bloque ampliado de los BRICS.
China participa en sectores estratégicos:
Energía nuclear.
Telecomunicaciones (5G).
Litio (recurso crítico en la transición energética).
f) Riesgos estructurales
Primarización exportadora.
Vulnerabilidad a decisiones de política comercial china.
Falta de transferencia tecnológica significativa.
Concentración de exportaciones en pocos productos.
g) Síntesis técnica
El vínculo con China:
En el corto plazo permite sostener las exportaciones.
No resuelve por sí mismo el problema estructural argentino. Lo agrava.
Puede profundizar la dependencia
China, es una economía de escala con muy alto desarrollo tecnológico.
Sus empresas cuentan con subsidios y beneficios del Estado, créditos blandos, muy
bajos impuestos y mano de obra calificada con salarios reales muy inferiores a los
argentinos.
Desigual intercambio comercial que determina el cierre de
establecimientos industriales, por imposibilidad de competir en estas condiciones.
i) Conclusión estratégica: El problema argentino no es comerciar con China.
El problema es hacerlo sin:
Política industrial sostenida.
Estrategia de agregación de valor.
Integración tecnológica.
Empresas nacionales de escala.
Gradualidad en el comercio con China a los efectos de erradicar el
dumping actual.
Con reducción de aranceles e impuestos abruptos, sin un paulatino
proceso de reconversión.
Créditos para la producción a tasas accesibles para la producción.
Debe revertirse la política de apreciación del peso o atraso cambiario
respecto de la inflación.
El problema es hacerlo sin:
Política industrial sostenida.
Estrategia de agregación de valor.
Integración tecnológica.
Empresas nacionales de escala.
Gradualidad en el comercio con China a los efectos de erradicar el
dumping actual.
Con reducción de aranceles e impuestos abruptos, sin un paulatino
proceso de reconversión.
Créditos para la producción a tasas accesibles para la producción.
Debe revertirse la política de apreciación del peso o atraso cambiario
respecto de la inflación.
Del análisis efectuado se desprende que la relación entre la República Popular
China y la República Argentina se inscribe en una lógica estructural desigual, en la
cual la primera consolida su posición como potencia industrial exportadora,
mientras que la segunda permanece en una posición periférica basada en la
exportación de recursos naturales.
Dicha asimetría no solo se traduce en desequilibrios comerciales, sino también en
impactos negativos sobre la estructura productiva, el empleo y el desarrollo
económico argentino, configurando un escenario que plantea desafíos sustanciales
en materia de política económica, industrial y laboral.
Etiquetas: economia

