miércoles, marzo 29, 2023

Utah se convierte en el primer estado de EE.UU. que restringe el acceso de los menores a las redes sociales

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Saludable "intervenciòn" en Utah, EE.UU.,


Utah se ha convertido en el primer estado de EE.UU. en exigir a las empresas de redes sociales que obtengan el consentimiento de los padres para que los niños y adolescentes utilicen sus aplicaciones.

También deberán verificar que los usuarios tienen al menos 18 años.


FUENTE - BBC

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martes, marzo 28, 2023

La inteligencia pràctica en valor


Las inteligencias prácticas merecen igual consideración que la recibida por las inteligencias abstractas.

Taiwán produce la mayoría de los chips de silicio de última tecnología del mundo. Buena parte del equipamiento mecánico especializado utilizado para el procesamiento de la carne se fabrica en los Países Bajos y Alemania. Cuando visité el Steve Jobs Theater de California, antes del Covid-19, descubrí que las paredes de cristal las había creado una empresa italiana y la cubierta de fibra de carbono fue importada de Dubái. La razón por la que este equipamiento procede de fuera de Estados Unidos reside, en parte, en las diferencias de los sistemas educativos. En Italia y los Países Bajos, un estudiante de alrededor de 14 años decide si opta por la universidad o por la formación técnica. La formación técnica no está peor vista, ni se considera una forma de inteligencia inferior. Y así es como debería ser en todas partes, porque el conjunto de competencias de los pensadores visuales es esencial para encontrar la solución a muchos problemas de la sociedad en la vida real.


FUENTE - TNYTIMES

El Audio de Construcciòn Plural del 280323

Escucha"Construcción Plural - Programa 989" en Spreaker.

domingo, marzo 26, 2023

Tras el "renunciamiento fake" de Mauricio

 Por FER MAURI



1. Primero fue CFK tras ser condenada en 1era. instancia en un juicio histórico por corrupta.
Ahora es Macri.
No hay grandeza, no hay generosidad, no busquemos honestidad en ninguno de los dos.

Ambos declinan sus ambiciones y deseos por los límites que les imponen sus mutuas impopularidades para triunfar y/o gobernar el día después.
Previsible doble decisión tomada, aunque no tanto que lo hayan explicitado con tanta antelación al cierre de listas (junio).
El fuera se juego del xeneixe no hará más que reafirmar que la actual vicepresidenta mantendrá su palabra y no será candidata a la Rosada tal como en 2019, pese a no tener proscripción alguna encima.
Aunque no es descartable que ella encabece la lista de senadores bonaerenses. 


2. Macri no explicitará seguramente apoyo a precandidato alguno. Pero su preferencia cristalizada en tropa y aportantes es para Bullrich.
A Vidal no cabe casi ni sopesarla porque a esta altura no puede empardar en modo alguno la pareja contienda Bullrich - Larreta, que como viene siendo, será a cara de perro y aparenta equilibrada lo que de por sí es un mérito de la "halcona" Patricia hasta el final. 


3. La principal beneficiaria de la movida de Macri es precisamente Bullrich. 
Aunque un Larreta puesto a negociar con el ex primer mandatario lugares electivos y eventuales puestos en gabinete futuro no deja de recibir como una buena noticia colateral la caída de Macri.


4
En términos institucionales, la declinación de los "titulares" (los líderes Cristina & Mauricio) no deja de ser sana para el sistema.


viernes, marzo 24, 2023

Nueve impactos mundiales en menos de un cuarto de siglo

 Por Alberto Hutschenreuter




En menos de un cuarto de siglo, el mundo ha sufrido nueve impactos de escala, es decir, hechos que provocaron profundas  consecuencias locales, regionales y globales, al punto (algunos de ellos) de poner en riesgo la misma estabilidad internacional.

Si bien todos son altamente visibles o discernibles, algunos de ellos implican procesos, para utilizar el término de Jean-Baptiste Duroselle, que también podrían tener consecuencias importantes y posiblemente deletéreas.

Puede que haya más impactos, pero también sucede que dentro de los considerados tienen lugar hechos que implican sucesos de consideración en relación con las secuelas. Por caso, uno de los impactos hemos denominado "desorden interestatal confrontativo" (DIC), esto es, la situación de no guerra o discordia que existe entre los poderes preeminentes. Dicha situación provoca que predominen intereses nacionales sobre intereses internacionales, es decir, los poderes terminan por abandonar acuerdos logrados en segmentos como el de las armas nucleares. Igualmente, ese DIC resiente el alcance del multilateralismo, hecho que aleja la cooperación y "favorece" cursos de disrupción. Finalmente, ese desorden, que implica una situación internacional sin régimen, en buena medida también ha "permitido" confrontaciones intestinas como la de Siria.

Hechas estas consideraciones, centrémonos en los impactos.

El primero fue el del 11-S, sin duda. El ataque perpetrado por el terrorismo transnacional en el territorio nacional más seguro del mundo fue un impacto relativamente sorpresivo, pues hubo expertos fuera y dentro del gobierno, por ejemplo, el especialista Bruce Hoffmann y el funcionario Richard Clarke, que venían haciendo advertencias. Sí fue sorpresivo el hecho relativo con el uso de medios no militares para causar una catástrofe (el gobierno consideraba que Estados Unidos podía ser atacado con misiles desde el exterior, pero no evaluó que podían utilizarse aviones comerciales volando en el interior del país para cometer atentados).

A partir de ese hecho, la lucha contra el terrorismo implicó una etapa internacional de hegemonía y de relativización de soberanías nacionales. Cabe decir que hubo entonces muy bajo desacuerdo entre Estados Unidos, Rusia y China, pues se trataba de un enemigo común. Fue el último período de cooperación entre Washington y Moscú.

El segundo impacto fue consecuencia del ataque terrorista a Estados Unidos, pero lo separamos por sus secuelas. La intervención estadounidense en Irak en 2003 (sin autorización de la ONU) tuvo con los años tremendas consecuencias, pues el desguace del Estado de Irak (es decir, en su burocracia, inteligencia y fuerzas armadas) fungió como un hecho funcional en la creación de poderes fácticos como el ISIS. Además, el debilitamiento de Irak alteró el balance regional, hecho que, con los años, fue aprovechado por los poderes regionales ascendentes: Arabia Saudita, Turquía y, principalmente, Irán.

El tercer impacto fue de cuño financiero. La crisis de 2008 expuso los enormes riesgos que significa una crisis de hipotecas subprime en un país (Estados Unidos) como inmediata antesala de la extensión a toda la economía nacional y global. La acción colectiva, el último esfuerzo de cooperación internacional que hubo desde entonces, evitó una situación de hundimiento mayor.

Basta tener como dato de la crisis que nunca más se volvieron a registrar las cifras de 2007 relativas con exportaciones de bienes y servicios e inversiones externas directas como porcentajes del PBI mundial, según un reciente trabajo del economista indio Raghuram G. Rajan.

El cuarto impacto ocurrió en 2014 cuando Rusia reincorporó o se anexionó la península de Crimea. No sólo fue un hecho que puso de manifiesto una fase de política exterior rusa más reactiva, sino que la relación ruso-Occidente ingresó en una etapa de mayor desconfianza; además, a partir de entonces comenzó en el este de Ucrania una confrontación militar de "baja intensidad" entre las fuerzas de Kiev y las fuerzas filo-rusas, situación que terminó siendo una de las causas directas de la invasión rusa en febrero de 2022.

A partir de aquí se afianzó el quinto impacto relativo con lo que denominamos "desorden interestatal confrontativo", DIC, es decir, una situación de rivalidad o fuerte discordia entre los actores estratégicos de orden internacional, esto es, actores con capacidades sobre los que recae la responsabilidad mayor de crear un orden internacional legítimo. En los términos actuales, la imposibilidad de lograrlo acaba por afirmar la regularidad protohistórica de las relaciones entre estados: la anarquía.

La pandemia fue el sexto impacto. A pesar de que se trató de una amenaza que no provenía de ningún estado o grupo no estatal, la infección que se extendió globalmente no sólo no logró impulsar una fuerza de cooperación internacional que estuviera próxima a la talla del tremendo reto (que acabó causando la muerte de aproximadamente 15 millones de personas), sino que resultó funcional para que se agitara la rivalidad entre estados, por ejemplo, entre Estados Unidos y China.

Sin embargo, a pesar del manifiesto "nacionalismo de vacunas" o "bloques de vacunas", el hecho relativo con que a siete meses de la emergencia del virus se dispusiera de varias vacunas, no sólo fue vital para detener el veloz crecimiento del número de víctimas, sino para afrontar eventuales nuevos y más letales virus.

La guerra fue el séptimo hecho de escala. Aquí no sólo quedó en evidencia que la confrontación militar entre estados no era una posibilidad perimida y que la violencia no había disminuido, contrariamente a lo que aseguraban los estudios provenientes de las disciplinas psicológicas-cognitivas, sino que una nueva guerra generalizada podía estar más cerca de lo pensado.

Finalmente, hay dos situaciones que podríamos considerar como impactos de fondo.

Por un lado, la pugna a escala casi mundial que tiene lugar entre concepciones globalistas, que consideran que "todo está permitido", que sólo importan los deseos, que es hora del relativismo, del transhumanismo, etc., y las concepciones patrióticas, que consideran los valores tradicionales, el orden natural y los límites y cautelas en relación con el mundo que nos depara la tecnología (el tecno-optimismo, según las visiones impulsadas por la ideología relativista).

Por otro lado, aunque es difícil imaginar un mundo desglobalizado al punto que la economía se vuelva cada vez más local y regional, si no se recuperan y superan valores altos en materia de intercambios de bienes en relación con el PBI mundial, como asimismo en materia de inversiones globales, entonces se podría ver afectado ese sucedáneo de orden internacional que es la geoeconómica o el comercio internacional y mundial. Considerando que nos encontramos lejos de un orden, dejar de contar con un comercio intenso o, como la denominan, contar sólo con una "globalización fragmentada", sería una situación frágil.

En breve, los siglos XIX y XX no sólo se iniciaron con impactos mayores, es decir, guerras. Aquel con el reto napoleónica que sólo acabó en 1815, éste con guerras, rivalidades y alianzas que desembocaron en 1914. En el siglo XXI no se produjo una confrontación mayor, pero los múltiples y diversos impactos que tienen lugar en un contexto internacional sin configuración podrían arrastrar al mundo a un terreno inestable y peligroso del que cada vez cueste más escapar.

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miércoles, marzo 22, 2023

El Audio de CP del 210323

Escucha"Construcción Plural - Programa 986" en Spreaker.

lunes, marzo 20, 2023

El ataque de Occidente al Tik Tok chino es geopolítico

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Digo, no deberíamos hablar de censura? Extractos de la nota
"Quien más nos conoce, sin lugar a dudas, es nuestro teléfono. No sólo sabe qué cosas buscamos y cuáles terminamos comprando, sino también cómo nos movemos en las redes minuto a minuto y en qué espacios físicos deambulamos; qué aplicaciones usamos, a qué hora nos acostamos, cómo nos fue con aquella cita y hasta dónde nos encontramos, o qué correos enviamos y recibimos. Como si fuera poco, escucha nuestras más íntimas conversaciones con su batería de palabras clave para luego bombardearnos con publicidad. Y hay más: es capaz de adelantarse a nuestros deseos, sí, o incluso presentarnos opciones que llenan un vacío y que nunca antes habíamos intuido. Los algoritmos de TikTok y de Instagram son potentes. Nuestra huella digital está integrada por todos los datos personales que consciente o inconscientemente, deliberadamente o no, proveemos a las plataformas que brindan servicios.
El planteo de no usar TikTok tanto en la Comisión Europea como en la Casa Blanca –explican– resulta forzado y hasta absurdo: no impide el acceso a datos sensibles. Si la preocupación real fuera evitar que los funcionarios tuvieran aplicaciones de redes sociodigitales que almacenaran datos indebidos de los usuarios, y que potencialmente pudieran ser aprovechados por grandes organizaciones privadas o por otros países para hacer espionaje, entonces deberían impedir el uso de TikTok y de todas las demás aplicaciones.
“No podrías tener TikTok, pero tampoco Facebook o Google porque las otras empresas de plataforma también están recabando datos permanentemente y tampoco son transparentes”, señala Zuazo, autora de Guerras de Internet y Los dueños de Internet.
“Incluso ejecutivos de META, de Facebook, Yahoo y de Google han admitido que tienen lo que se denomina puerta trasera: bajo determinadas circunstancias permiten que algún gobierno o agencia gubernamental acceda a determinado tipo de datos. Lo que empíricamente sabemos es que todas las plataformas digitales tienen una especie de uso no del todo cuidadoso de los datos de sus miles de millones de usuarios y que parte de eso puede ser utilizado para espionaje, para comercialización de datos personales (que también está prohibido por ley) y para cuestiones que no se corresponden con lo que las leyes de protección de datos personales autorizan”.

FUENTE - LA NACION

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Tik Tok ya influye en la toma de decisión de reserva de viajes

 Tik Tok influyente 


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jueves, marzo 16, 2023

Informe de coyuntura de inicios de 2023

 Por Alejandro Rofman




- Dinámica económica y social contemporánea

Pocos días atrás se conocieron los datos más importantes de la evolución económica argentina reciente El producto bruto interno creció en el 2022 con respecto al 2021 en el 5,2%. Eso implica que si sumamos los tres años del gobierno de Alberto Fernández, la resultante es un crecimiento total del 5,5%, o sea aproximadamente un 2% de ingreso per cápita mayor a fines del 22 que a fines del 19, cuando terminó la era macrista. A diferencia de Macri además, tenemos dos años de crecimiento positivo y uno negativo de la pandemia, Macri tuvo 3 de crecimiento negativo, solo uno positivo, el 2017.
El consumo del año 21 creció el cinco y medio por ciento, casi como el índice del producto, pero el dato más alentador es el crecimiento de la inversión. Estamos ahora en un nivel de tasa de inversión relacionándola con el nivel de la producción global  del 22%,
Es la más alta desde el 2017. Eso implica que el sector productivo confía en el futuro porque ha invertido más que en los años 2018 y 2019, que fueron normales del punto de vista de las contingencias externas, nosotros padecimos el 2020 con la pandemia, un enorme grado de incertidumbre. Recién en el 2021 y mucho más en el 2022 los productores de todo tipo en la Argentina incorporaron maquinaria en un nivel inesperado, dando claras señales de confianza en el futuro. No podemos negar esta afirmación sin desmentir la realidad. Hubo una leve declinación al final del 2022 Ello fue el fruto de la sequía que hizo perder millones de toneladas de exportación de trigo, las exigencias condicionantes del maldito crédito del FMI que supuso elevar sustancialmente el costo del crédito y suprimir subsidios a las tarifas. Además tuvo como correlato la circunstancia de
que la contracción de las reservas del Banco Central impidieron tener un fluir cómodo en el nivel de las importaciones y sobretodo la industria resultó afectada. ¿Qué perspectivas hay a futuro, qué va a pasar este año y en los años siguientes? Este año  todas las previsiones hablan de un 2% de crecimiento, lo cuál sería el tercer año consecutivo de signo positivo ( lo que no ocurría desde el 2008 al 2010) aunque el número de expansión económica se reduce sensiblemente con respecto a los dos anteriores. Aún así se estima
que va a crecer más que toda América Latina y específicamente más que Brasil y México, las 2 economías más grandes de la región. También va a crecer más que Europa y qué Estados Unidos. En todos los casos el desempeño de la economía de los países desarrollados va a seguir afectada por la guerra Ucraniana-rusa que ha tirado abajo las previsiones de crecimiento general y han obligado, por la inflación en los países centrales a los respectivos bancos de esos países que controlan la política monetaria , a subir 
fuertemente la tasa de interés. El crecimiento económico y del empleo en la Argentina ,sin embargo , está acompañado de datos no muy alentadores a nivel social: caída del salario real promedio, apropiación declinante por parte del trabajo del ingreso nacional, creciente concentración del capital y preeminencia de empleos informales en la expansión laboral 
La cuestión de la distribución aún muy inequitativa del ingreso incrementado es la gran asignatura pendiente, provocada por dos fenómenos: el de la inflación muy elevada, y el de la escasez de dólares.
De todo lo dicho anteriormente surge que hay una situación de claroscuro en la economía argentina en este año, y en los años por venir todavía más oscura que clara porque a partir de fines del 2026 empieza a efectivizarse el pago del crédito maldito que tomó Macri para ver si ganaba las elecciones, y nos dejó el crédito en pie, y no estimuló la actividad productiva que era necesario a fin de incrementar las exportaciones y/o sustituir importaciones que posibilitara en obtener los dólares para pagar el crédito. Para colmo de males .Macri perdió las elecciones y nos dejó ese imponente legado que hoy acosa nuestra economía. Esto, lamentablemente parece haberse olvidado en gran parte de la
sociedad argentina. A fines del 2026 empiezan a vencer las cuotas de capital que hay que pagar al Fondo que en este momento lucen difíciles de cancelar. Desde ya, este año el ingreso de divisas por exportaciones va a ver reducido su volumen. La sequía va a producir una caída en el nivel de ventas al exterior en 10,000 millones de dólares Tal circunstancia ha obligado al actual gobierno a solicitar al FMI una revisión del compromiso de atesoramiento de divisas en el Banco Central. Esta solicitud se fundamenta en que la presencia de un factor externo no imputable a la marcha de la economía del país –la seca- inutilizó un importante porcentaje de bienes agrícolas destinados a ser comercializados allende nuestras fronteras Entonces, no se va a poder cumplir bajo ningún concepto lo que se comprometió en la firma del acuerdo con el Fondo .Además, el aumento imprevisto en el precio de los combustibles ,especialmente el gas, en el mercado internacional debido a la guerra en Europa obligó a una inversión adicional en dólares para importar lo necesario para el consumo del invierno pasado El gobierno argentino ya calculó que por mayor valor de tal combustible que importó el año pasado
debido a la guerra en el centro-oriente de Europa, tuvo que abonar un exceso de 4900 millones de dólares, que no está en condiciones de reponer.. Por eso ha pedido al Fondo Monetario y este organismo ha contestado afirmativamente que se modifique la meta de reservas. Pero en cambio  el Fondo no admite modificar la meta de déficit fiscal y la de financiamiento de la economía por emisión monetaria, lo cual nos coloca en una situación muy compleja para el desenvolvimiento económico-financiero de este año. Estamos realmente mal. El alivio que el Fondo Monetario  ha dado y que en estos días se va a conocer de modo preciso, es muy parcial porque si se exporta menos hay menos derechos de exportación por lo que hay menos ingresos fiscales, Así el 1,9% como
resultado final del déficit fiscal va a ser muy doloroso-y dudoso- alcanzarlo. Vamos a ver cómo lo afrontamos pero desde ya es un dato esencialmente negativo .Esta circunstancia pone de relieve el rol central que el acuerdo con el F.M.I. le otorga a esta institución en la generación de la política económica nacional. Es preciso, entonces, encarar cuanto antes una revisión integral del Acuerdo de Facilidades firmado con el Fondo para permitir recuperar autonomía nacional en la fijación de las políticas públicas que determinen crecimiento económico y su equitativa distribución entre los habitantes del país.
Todo lo que sea aliento a la capacidad productiva y potencialidad exportadora resulta bienvenido, Es muy interesante una noticia que ha salido en estos días en varios medios de comunicación, informando que la Argentina es el quinto mercado en donde más creció el comercio electrónico durante el 2022 a nivel mundial, y lidera el ranking en América Latina con un incremento del 25%. Esta noticia supone reconocer que un segmento cada vez mayor de la actividad comercial interna y externa del país se realiza mediante
procedimientos informáticos complejos que además suponen la expansión de empleo calificado. Según la noticia que proporciona la consultora especializada Marqueter, o sea, una fuente privada de información inobjetable, hay alrededor de 10.000 vacantes, que es factible cubrirlas con un entrenamiento adecuado. El área de trabajo del comercio electrónico paga mucho mejores salarios y tiene un nivel de capacitación tal que habilita al receptor de la misma desarrollar actividades relacionadas con la utilización de instrumentos informáticos múltiples La ley de economía del conocimiento ha puesto en marcha en la Argentina cursos especiales dentro de un programa de calificación de personal en el cual se anotaron 340.000 personas. Ya la tercera parte está curando esa capacitación, lo cual revela un muy buen nicho de empleo altamente especializado, muy bien pago, y que además estimula el comercio nacional e internacional. Esta es el tipo de actividad que debemos seguir promoviendo reemplazando exportaciones de productos primarios con nulo a reducido nivel de transformación hacia áreas del conocimiento que crecen aquí y en el mundo y amplían el abanico exportador de modo acelerado Tenemos un logro muy alto en este año pasado y se prevé que va a seguir expandiéndose a futuro.




- Primeros indicios del año 2023

¿Cuáles son los primeros datos del comportamiento de la economía en el bimestre inicial del año 2023 y cómo se corresponden con las predicciones existentes? No disponemos todavía de datos globales de toda la actividad económica de este bimestre de arranque, Sin embargo, hay información precisa de algunas de las actividades claves y que revelan cierta modificación de la tendencia negativa del último cuatrimestre del año pasado. Habrá que ver, por supuesto, si tal tendencia se afirma en el futuro, para lo cual se necesita aguardar al menos un par de semanas más. Vamos a detallar los indicios a los que hemos hecho referencia: Los datos de la recaudación fiscal han dado señales positivas acerca de los niveles de consumo total. En concreto, el IVA denominado DGI experimentó un incremento en la recaudación de febrero del 134% nominal, lo que implica una fuerte suba del 18,2% en términos reales con respecto a febrero del 2022. Como se sabe, la recaudación fiscal del IVA corresponde a ventas de todo tipo realizadas en el mercado interno en el mes anterior al que consigna la información fiscal. Es decir, el consumo global creció en términos de precios constantes casi un 20%, si se acude al dato de la recaudación del Impuesto al Valor Agregado. Corresponde volver a destacar que los números de febrero dan cuenta de los niveles de consumo del mes previo, en este caso enero. Otra información también de origen fiscal la proporcionó el valor global del impuesto al cheque, que creció 101%, algo más que el nivel inflacionario si se atiende a las estimaciones en torno al 6% que dan algunas consultoras para el incremento de precios de febrero.
Si acudimos a los informes que mensualmente proporciona la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, elaborado en base a su relevamiento entre 1.135comercios minoristas de todo el país y efectuado a fines de febrero, la venta en ese segmento comercial registró una caída en términos reales un 0,9% en comparación con el mismo mes del 2022. Pareciera a primera vista que el aumento del consumo marcado por el dato fiscal se concentró en establecimientos comerciales de gran porte, como supermercados, y en cambio tuvo un desempeño negativo en los comercios al por menor, en particular los llamados “de cercanía”.
Si vemos las estadísticas que mensualmente produce el Centro de Estudios para la Producción de la Secretaría de Industria de la Nación, la actividad industrial creció el 4,1% en enero contra igual mes del 2022, y se expandió el 7,3% respecto al mismo mes del 2019, antes de la pandemia. De esta manera, como comenta el informe, la actividad industrial alcanzó la producción más alta para un mes de enero desde el 2018. De toda la información todavía muy fresca de la evolución económica del 2023 en sus primeros
pasos, esta resulta ser la más auspiciosa. Es de recordar al respecto que la producción de la industria automotriz en enero fue del 47% más alta que la del mismo mes del año pasado, y tuvo también un muy buen comportamiento de más del 23% en el mes de febrero. Corresponde recordar que estos indicadores, se elabora tomando el consumo de energía proporcionado por la compañía Cammesa, el ente responsable de la distribución de energía eléctrica a nivel mayorista. Claro está que ese comportamiento favorable no se verificó en todas las ramas industriales, pues la sequía que afecta a la molienda de oleaginosas ha dañado la actividad que utiliza insumos agrícolas para la elaboración de aceite y harina, más que compensado con otras actividades como la de la industria automotriz que arriba consignamos. Las autoridades de la Secretaría de Industria
destacaron, como comentaba el informe, que el objetivo es lograr en el 2023 el tercer año seguido de crecimiento económico, y en el cumplimiento de ese objetivo la industria juega un rol estratégico. Poco antes de cerrar este informe, se conoció el reporte el INDEC dando cuenta del avance industrial de enero 2023 con referencia al dato de enero del 2022.Es más elevado aún que el de la S. de industria pues el INDEC informó de un incremento interanual del 6,2 % En parte ese aumento inusitado se debe a que en enero del 22 la Pandemia dificultó el proceso productivo y en varios sectores industriales se produjeron paradas de producción por tal motivo Veremos que pasó en febrero cuando se conozcan las informaciones oficiales pero todo indicaría que la expansión, a menor ritmo. Además con respecto a diciembre del 2022 el dato de enero supuso un incremento productivo en la actividad manufactura del 0,7 %.
Una de las actividades que acompañan este proceso expansivo, es el de la producción de petróleo ,que supuso que durante enero se extrajeron 626 millones de barriles, que supone un alza del 9,9% en el cotejo interanual impulsado por el fuerte crecimiento de Vaca Muerta. Acorde con los datos de la Secretaría de Energía, con tal enorme nivel de barriles diarios, se alcanzó en el primer mes de este año un volumen de producción que no se conocía desde el año 2008. Si acudimos a la información referida al petróleo que se extrae de la formación de Vaca Muerta, la misma consigna que se logró
una marca de 290 millones de barriles diarios, muy cerca del 50% de la producción total.
La extracción de petróleo por vía no convencional en dicho reservorio, ubicado fundamentalmente en Neuquén, supone un aumento del 30% de enero del 2023 con respecto a similar mes del año anterior. Este boom extractivo, que va en ascenso ininterrumpido, se repite en el proceso de extracción de gas no convencional, pues de enero del 2022 al de este año, el aumento fue del 11%. El proceso está liderado por YPF, la empresa de capital estatal mayoritario, pues solo ella cubre casi el 80% del volumen aportado en la producción de metros cúbicos de petróleo crudo. Fuentes del sector estiman que los proyectos de ampliación de la capacidad de transporte en marcha permitirán mantener durante este año el incremento del producción, tanto en gas como en petróleo. El avance en la construcción del gasoducto Néstor Kirchner permitirá incrementar en hasta un 30% la capacidad de transporte de gas de la formación neuquina a partir de mediados del 2003.
En otras actividades, es de destacar el comportamiento de la construcción, según el índice Construya, preparado en base al comportamiento de la evolución de las ventas de un conjunto seleccionado de insumos destinados al sector de la construcción :el aumento en enero de este año fue de más del 7% con respecto al año anterior. Y los industriales del acero dieron cuenta de una expansión de la actividad enero a enero de casi el 6%.También en la actividad de la construcción, al filo del cierre de este Informe se
conoció el dato oficial del INDEC Resultó, que dicho dato reconoció una interesante expansión sectorial de la actividad, a nivel del 2,6 % entre enero 2021 y enero 2022 y una variación positiva del 4,3 % entre enero 2013 y diciembre 2022 Ello supuso que este sector cortó una racha negativa de cinco meses previos en los finales del año 2022. Finalmente, un rubro a destacar que tiene la virtud de generar numerosos puestos de trabajo e impactar en múltiples actividades conexas fue el turismo. Estimaciones del sector público vinculado a este importante rubro de la vida cotidiana en numerosas áreas de todo el país apuntan a que la actividad global movilizó este verano más del 4% de habitantes que se trasladaron a zonas turísticas, lo que ocurrió el año pasado. 
Aquí jugó a favor también los efectos de la política de promoción turística englobados en el programa de Previaje, un verdadero hallazgo desde el punto de vista de la ingeniería de políticas públicas vinculadas a la actividad política, que posibilitó el renacer de muchas áreas que habían sido duramente castigadas por la pandemia, y una muy variada diversificación en todo el territorio nacional de los puntos turísticos receptivos. Es muy significativo puntualizar la presencia emergente en forma permanente de nuevos y variados destinos, y la evidente mejoría de la capacidad de los servicios turísticos que se brindan en el amplio territorio nacional por la conjunción de fuerzas del sector público y el sector privado. Es de hacer notar al respecto que en los dos meses más altos de actividad turística recientes, se incrementó notablemente el ingreso de turistas del exterior, a valores prácticamente similares a los verificados antes de la pandemia.
Frente a estas realidades concretas, subsisten lamentablemente factores o procesos que no acompañan como deberían las mejoras globales y sectoriales arriba consignadas. El nivel de incremento de los precios al consumidor que parecía haber tomado un sesgo descendente se han estabilizado en torno al 6% por mes de incremento verificado. Ello redunda negativamente en el poder adquisitivo de la población de menores ingresos, tanto la asalariada de modo formal, con más de 6 millones de puestos de trabajo informal que reúne a 4 millones y medio de integrantes. Si bien las paritarias apuntan a compensar los aumentos de precios con respecto a los incrementos salariales, éstos siempre corren por detrás, y solo en actividades donde la capacidad de presión gremial es elevada se han venido verificando los mejores desempeños en términos de recuperación del salario real. Pero la pérdida del ingreso real de la población asalariada, que constituye la gran mayoría de las plazas de trabajo que reciben remuneraciones por el esfuerzo personal de cada uno de sus integrantes, es todavía sostenida, en sus ingresos, por montos que en general resultan insatisfactorios, y se ubican en su mayor proporción por debajo de lo que esos sectores percibían hacia mediados de la década pasada. Diversas y variadas estimaciones coinciden en que el salario real en la fuerza de trabajo empleada en la Argentina ha perdido entre el 20% al 25% en su valor en términos
del poder adquisitivo, en promedio. Esto no solo es la gran asignatura pendiente, sino que asimismo empaña el proceso real admitido en todos los ámbitos políticos y económicos de incremento de la masa laboral incorporada al esfuerzo productivo. Aunque falten pocos días para conocer los datos del cuarto trimestre en relación al empleo que proporciona el INDEC, todas las evidencias concurren a ratificar una generalizada presunción: El empleo sigue creciendo, a la par que el ritmo de producción, pero resulta insatisfactorio para resolver temas estructurales muy instalados como el de la pobreza y la indigencia. El caso más evidente es el de la construcción. Los empleos registrados en el instituto obrero patronal que controla el sistema de registración de los trabajadores de la actividad, ya informó que para noviembre del año anterior la cifra de la fuerza de trabajo empleada en la construcción ha llegado a un nivel récord histórico. No es un dato menor, sino una evidencia de que la economía, pese a las dificultades y algunos momentos en que se verificaron ciertos retrocesos, sigue teniendo empuje. Pero más empleos no significa mejor calidad de vida para sus beneficiarios, porque el retraso salarial es evidente. Sobre las políticas más adecuadas para ir cerrando la brecha negativa del salario real aparece como la más pertinente el otorgamiento de una suma fija que eleve a todos los asalariados por convenio colectivo de trabajo el piso de una nueva negociación y apunte a cancelar, en parte o en todo, la pérdida de poder adquisitivo de los más de 6 millones de asalariados formales.
En referencia al espacio muy heterogéneo de trabajadores informales los caminos son más complejos dado que sólo una asistencia directa del Estado como lo fue el IFE durante la Pandemia garantiza el acceso a todos aquellos integrantes de la masa laboral que carece de inserción formal En esta dirección será preciso trabajar con un programa de reparación que atienda a las necesidades de los más de 4 millones de empleos informales y disponga, a la vez, de los recursos fiscales a todo nivel que dicho Programa exigiría Pero, sin duda, hay que avanzar en una iniciativa positiva al respecto
El caso de los jubilados, cuyos integrantes que dependen del ANSES en sus escalas más bajas han ido siendo resarcidos con sumas fijas , los desfasajes de los aumentos por ley frente a la inflación de necesaria reparación ,también es preciso avanzar con mayor intensidad por el retraso acumulado en la administración Macri. Para ello es factible acudir en forma paulatina pero persistente a los beneficios del ahora reconstruido Fondo de Sustentabilidad Previsional, que fue muy dañado en el gobierno de Macri. Unas pocas referencias al futuro que se vislumbra para el resto del año 2023. En  este aspecto las perspectivas lucen menos alentadoras que los buenos resultados del inicio del año debido a los efectos regresivos que van a suponer las pérdidas de producción de granos y oleaginosos debido a la persistente sequía- Hacia inicios del mes de marzo las últimas estimaciones marcan una pérdida en torno al 30 % de la cosechas de maíz y soja con un impacto negativo en las exportaciones de no menos de 15.000 millones de dólares en un marco que había sido muy promisorio durante el año 2022,que alcanzó a totalizar el valor de 88.000 millones de dólares de ventas al exterior. El singular decrecimiento que se vislumbra, sin duda, por razones totalmente ajenas a las contingencias del desarrollo de la política económica interna podrían revertir un nivel estima
do de crecimiento entre el 2 al 3 % del PBI del 2023 con referencia al año anterior a un monto de variación neutral o ,incluso negativo. Ello se verá con el transcurso del año. De no cambiar los efectos de la falta de lluvias en la producción agrícola tal circunstancia repercutirá no solamente en el nivel de actividad del sector sino que se trasladará al derrumbe de las reservas, la caída en la recaudación fiscal por el menor nivel de las retenciones y en el impacto negativo sobre la producción y venta de maquinaria agrícola, o insumos sectoriales y en el comportamiento de numerosos sectores productivos estrechamente vinculados el agro Este es una gran tema abierto que el FMI ha admitido no depende de la voluntad del gobierno argentino. Así como se revisaron las metas de
reservas cambiarias es también imperioso reconsiderar la totalidad del acuerdo que en las actuales circunstancias luce inviable y altamente perjudicial para la situación económica y social presente y futura.



- Análisis histórico de producción y salarios

Cabe consignar la evolución histórica de la producción industrial y el salario real. Una mirada retrospectiva de la evolución de la actividad industrial en los últimos 7 años, permite observar cinco
etapas de ese proceso de desarrollo, siendo el último dato, el de enero del 2023, levemente inferior al de partida del período que se ha adoptado para comentar. Es decir, que permanece estancado en el mediano plazo, aunque con muy significativas alteraciones durante el septenio. Una primera fase revela la crisis económica producto de las primeras medidas de liberalización de los mercados del gobierno macrista. En un segundo tramo, comienza un proceso de expansión previo a las elecciones de medio término del 2019, alentado por el ingreso de fondos del exterior por la vía del crédito y la mejora de la remuneración a los factores productivos. Luego viene el acto eleccionario, previo al cual el estado realizó importantes erogaciones de fondos, pero que se interrumpieron tras las elecciones de medio término. Y de ahí arranca un tercer ciclo de fuerte caída hasta fin del año 2019, cuando se producen sucesivas crisis de magnitud, entre ellas la que se pretendió eludir con el monumental crédito de 54 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional. La experiencia fallida, junto a la apertura externa y la caída del poder adquisitivo de la población dañó la evolución de la industria.
La quinta etapa se inaugura con un buen ritmo de crecimiento en diciembre del 2019 por la política económica que pone en marcha el nuevo gobierno. Pero en marzo el impacto de la pandemia es brutal. El índice respectivo baja de 120 a 80 en muy poco tiempo, por el cierre de las actividades producto de la política sanitaria aplicada. De cualquier modo, el ciclo macrista pasa de un índice de evolución del producto bruto industrial de 134 al inicio del 2016 a 114 cuando abandona el gobierno la experiencia neoliberal recesiva. Esos 20 puntos de pérdida significan un retroceso productivo en torno al 15%. Pésimo balance final. En mayo del 2020 comienzan lentamente a recomponerse los perfiles de la actividad económica hasta mediados del año pasado llegando en agosto a un nivel casi similar al de partida con una recuperación de casi el 70% entre esos dos años. Sin duda la política económica del nuevo gobierno, que se fue desembarazando de las restricciones por la pandemia de a poco, permitieron el repunte de casi el 70%. Ese repunte tiene un leve retroceso en el último trimestre del año 2022 por las dificultades derivadas del accidentado proceso de disponibilidad de dólares por parte del aparato industrial al importar insumos. Con la paulatina normalización del flujo de divisas, la industria volvió a crecer en enero del 2022, al igual que su capacidad instalada, lo que seguramente volvió a ocurrir en febrero, como se verá cuando aparezcan las respectivas estadísticas.
Cabe analizar la evolución del salario real que marca lo ocurrido en la actividad productiva en la remuneración del empleo de los trabajadores estables, a nivel de contrataciones en empresas de más de 10 empleados. En contraposición al repunte significativo de la actividad industrial arriba comentado, desde octubre del 2020, en este caso el descenso del salario real se contrapone con el ascenso en producción de
bienes industriales apuntado. En este caso, la fuerte expansión del poder adquisitivo del salario entre el año 2003 y fines del segundo mandato de Cristina Kirchner en el 2015 es impactante. Prácticamente el poder adquisitivo del salario se duplica entre el 2001 y el 2015. Luego comienza un descenso fenómeno que no se pudo revertir durante el nuevo gobierno. También enero exhibe un dato negativo del 2,1% en el nivel de salario real con respecto a diciembre del 2022. Luego de 5 años de caída consecutiva el nivel del salario real se retrotrae al experimentado a fines del 2006. Y si seguimos retrocediendo a través del tiempo, a valores de la década de los ‘90. Todo un signo de la contradicción ya varias veces comentada y de la caída de la participación de los trabajadores en la apropiación del avance de los valores del producto bruto en general y del industrial en particular.

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La perturbadora rivalidad ruso-estadounidense: de la "paz larga" a la guerra latente

 Por Alberto Hutschenreuter 



La rivalidad actual entre Rusia y Estados Unidos en buena medida es más peligrosa que la que existía entre Estados Unidos y la Unión Soviética en tiempos de Guerra Fría, la “paz larga”, como la denominó el experto John Lewis Gaddis.
Entonces, los dos poderes mayores del globo mantenían una confrontación irreductible, pues no sólo se trataba de dos concepciones diferentes, sino que la URSS era portaba una ideología revolucionaria que sólo llegaba a pactar o negociar por presión o por necesidad táctica: así lo hizo en la crisis de los misiles, en 1962, cuando retiró sus complejos de Cuba, y en la Conferencia de Helsinki, en 1975, donde se comprometió a reconocer fronteras en Europa, pero más allá de este continente continuó con su marcha revolucionaria.
Pero, además, los dos países desarrollaron tanto poder de exterminio que crearon una "cultura estratégica", es decir, tanto poder hacía funcionar la disuasión: "no intentes atacarme porque tomo la decisión de suicidarme". Un mensaje tremendo, pero efectivo para la estabilidad interestatal. Al lejanísimo tratado ABM (Antiballistic Missiles) y los acuerdos SALT (Strategic Arms Limitations Talks) se llegaron (a principios de los setenta), precisamente, porque en los años sesenta se estaban produciendo desajustes en el equilibrio atómico.
Por último, el régimen que se forjó tras la Segunda Guerra Mundial no impidió guerras, pero también a través del mismo se logró "amortiguar" conflictos. Más aún, dentro de ese régimen, el sistema de la ONU podía cumplir no pocos de sus propósitos.
Esta rivalidad y el estado de "ni guerra ni paz" que caracteriza hoy a la relación entre Estados Unidos y Rusia es cada vez más peligrosa. Un incidente como el que sucedió esta semana con el dron estadounidense “MQ-9 Reaper”, que sobrevolaba aguas internacionales sobre el Mar Negro y fue derribado por un caza ruso “SU-27”, podría empujar la situación a una confrontación directa; si bien es cierto que, tras el hecho, las comunicaciones entre las partes al más alto nivel siguen abiertas, como destaca el sitio digital Geopolitical Futures. Y si ocurriera un choque directo, los escenarios se vuelven totalmente inciertos. Tal vez, si ello pasara sólo se podrían evaluar los niveles de catástrofes, pues la dimensión de la seguridad humana se desplomaría, aun considerando el daño que provocaría el uso de armas nucleares tácticas (es decir, esas capacidades que "encapsulan" territorialmente los casos de muertes y lesiones).
A esta innecesaria guerra entre rusos y ucranianos se llegó porque no se pudo, no se supo o no se quiso detener la dinámica geopolítica. Y ello sucedió porque la rivalidad entre Estados Unidos  y Rusia se alejó de patrones de "deferencia" que tienden a ser observados en una rivalidad interestatal simétrica. Es verdad que hoy ningún poder podría competir con Estados Unidos, la única potencia grande, rica y estratégica del mundo. Pero ningún orden internacional podrá ser alcanzado lateralizando a otros centros: gusten o no, China, Rusia, India, etc., son "actores estratégicos de orden internacional", no sólo "actores de orden internacional".
Pero sin duda lo más inquietante es el casi desmoronamiento de la cultura estratégica. La ruptura de tratados centrales para la seguridad mundial es la manifestación más espectral de ello (recientemente, Moscú anunció que suspendería el New START). Pues, sin estado de disuasión lo que predomina es una carrera por obtener capacidades que impidan que quien sea atacado con armas nucleares tenga capacidad de respuesta. Así, un mundo sin el “factor MAD” (Mutual Assured Destruction), aunque literalmente se traduzca por “loco”, se aproxima a una situación apocalíptica.
El hecho relativo con que Rusia y Estados Unidos puedan llegar a pasar de una confrontación latente a un choque directo nos muestra, categóricamente, las consecuencias de una situación internacional sin régimen y con poderes mayores en estado de tensión. También nos muestra lo insostenible de aquellas hipótesis que anunciaban la casi imposibilidad de nuevas guerras entre actores preeminentes.
Lo importante es considerar la experiencia, no los deseos. Y lo que la experiencia nos dice es que la estabilidad internacional relativa solo es posible cuando los poderes “que hacen lo que pueden” logran acuerdos mayores en relación con la cogestión de las relaciones internacionales. El punto es que también la experiencia nos dice que ello solamente ocurrió tras una situación de disrupción mayor en las relaciones internacionales.


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martes, marzo 14, 2023

El Audio de Construcción Plural del 140323/

Escucha"Construcción Plural - Programa 983" en Spreaker.

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lunes, marzo 13, 2023

Sabotaje en el Mar Báltico: ¿sepultar la “clave Bismarck”?

 Por Alberto Hutschenreuter 




Una guerra nunca es una "guerra vana", es decir, un hecho o “choque de voluntades” desprovisto de propósitos. Siempre una guerra implica intereses por parte de uno o más actores en liza. 

La confrontación entre Rusia y Ucrania, que desde el 24 de febrero de 2022 hasta hoy habría costado la vida a cerca de 200.000 soldados de ambas partes, y también causado la muerte de aproximadamente 40.000 civiles, es una guerra innecesaria. Moscú planteó dos demandas que podían haber sido satisfechas sin que ello hubiera implicado ganancias o ventajas categóricas para Rusia. Más aún, ni siquiera era necesario responder de forma definitiva: el pedido de una garantía de no ampliación de la OTAN podía haberse tratado considerando una moratoria que dejara, por ahora, esa cuestión tan conflictiva para más adelante. 

A esta altura, prácticamente no pueden quedar dudas en relación con que los esfuerzos de la diplomacia no estuvieron en el nivel más alto. Se fracasó ante Rusia, pero también ante Ucrania, pues se podía haber persuadido a este país de “contener” su enfoque OTANmaníaco”. Hoy la diplomacia no solo continúa relegada (recientemente un alto militar canadiense sostuvo que “no era momento para la diplomacia”), sino que la asistencia financiera y militar de Occidente a Ucrania no se puede detener porque sobrevendría la derrota de este país. 

Por tanto, podríamos decir que el escenario de guerra fue más que considerado por Occidente; es decir, si desde hace tiempo se puso en marcha un enfoque destinado a evitar que Rusia se convirtiera en un vigoroso poder euroasiático que volviera una vez más a retar la supremacía de Occidente, no se puede descartar la hipótesis de “guerra funcional”. Esto es política de poder, no política de buenas intenciones. 

Ahora bien, la guerra también fungió como un hecho para poner fin a aquellas relaciones incómodas o incongruentes dentro del contexto de Occidente, concretamente, la relación entre Alemania y Rusia, una relación que, salvo en las dos grandes catástrofes militares del siglo XX, históricamente ha sido cordial. 

En efecto, desde la Paz de Hubertusburg (1763), que puso fin a la Guerra de los Siete Años, la geopolítica entre el Reino de Prusia y Rusia siempre tendió a converger. De hecho, dicho tratado fue creación del diplomático ruso Nikita Panin, asesor de Catalina II y miembro prominente del ala filoprusiana en San Petersburgo, que buscó que la proyección rusa en el Báltico contara con un resguardo (Prusia) en la zona occidental.

Pero fue durante la era de Bismarck cuando las relaciones entre Rusia y una ya unificada Alemania tuvo más pragmatismo. Para el canciller alemán, la “clave de bóveda estratégica” o “el secreto de la política mundial” para mantener la estabilidad en Europa era mantener buenas relaciones con Rusia. En buena medida, ello explica que Alemania reconociera la hegemonía de Rusia en los Balcanes y la legitimidad de su influencia en Bulgaria. 

Pero no lo entendían así aquellos que consideraban que la construcción de poder por parte de Alemania requería de un espacio mayor en la política internacional, y, desde esa concepción, no estaban de acuerdo con mantener la relación con Rusia excluyendo a otros actores europeos. Por ello, cuando en 1890 el Tratado de Reaseguro, una pieza clave en relación con la estabilidad internacional, cumplió su término, no fue renovado. La orientación que fue tomando a partir de entonces la política entre estados en Europa como así su desenlace es bien conocida. 

El período de entreguerras fue fértil en cuanto a la relación germano-soviética. El Tratado de Rapallo en 1922 permitió a los dos actores, el derrotado en la guerra y el excluido en Versalles, volver juntos a la política internacional, hasta que el 22 de junio de 1941 Alemania intentó concretar “la ambición geopolítica del siglo XX”: convertir a la Unión Soviética en la fuentes de recursos del poder alemán. 

El orden pos1945 supuso cambios de escala en las relaciones internacionales en general, y entre la URSS y la República Federal Alemana en particular. Fue recién en los años sesenta, pero sobre todo en los años setenta cuando las relaciones entre Alemania y la URSS volvieron a basarse en un patrón de cooperación creciente. Nunca hubo un “nuevo Rapallo” entre ambos, pero la relación se fue haciendo cada vez más dinámica. 

Desde la reunificación y hasta la crisis Ucrania-Crimea en 2013-2014, la aproximación ruso-alemana tuvo un curso ascendente, al punto que cuando sucedió dicha crisis el intercambio comercial entre los dos actores superaba los 100.000 millones de dólares. No había una “asociación estratégica”, aunque sí una creciente asociación energética, al punto que un ex ministro de Exteriores polaco llegó a advertir que el gasoducto Nord Stream (que comenzó a construirse en 2010, iniciándose en transporte de gas de territorio ruso a territorio alemán en 2011) era un nuevo pacto Ribbentrop-Molotov. 

Sin duda que la referencia al Pacto de No Agresión de agosto de 1939 entre Alemania y la URSS era una exageración, pero quedaba claro que los dos países querían rentabilizar su relación evitando posibles conflictos con terceros. La “asociación estratégica latente” era por demás ventajosa para una Alemania que necesitaba recursos y para una Rusia que necesitaba tecnología, sobre todo considerando la necesaria (y siempre postergada) modernización de su economía basada en bienes de la tierra. 

Pero desde la anexión o reincorporación de Crimea a Rusia la relación se fue haciendo más compleja, sobre todo cuando en 2020 el político opositor ruso Alexéi Navalny fue envenenado en Rusia. Pero el vinculo energético no solo no sufrió mayores complicaciones, sino que en 2018 comenzó a construirse el Nord Stream 2, el que comenzó a multiplicar el envío de gas ruso a Alemania en 2021. 

La invasión u operación especial militar rusa a Crimea y los “anillos” de sanciones occidentales a Rusia finalmente interrumpieron el suministro de energía rusa a Alemania y a demás países de la Unión Europea. El 26 de septiembre de 2022, los sismógrafos suecos y daneses detectaron dos temblores, uno al sureste de la isla de Bornholm, y más tarde otro al nordeste de dicha isla. Pronto quedó claro que se trataba de explosiones que dañaron las tuberías del Nord Stream. 

En los meses siguientes hubo todo tipo de acusaciones. Pero luego, desde fuentes occidentales como Der SpiegelNew York Times y Die Zeit se publicaron informes relativos con que servicios de inteligencia en Occidente creían que los sabotajes habrían sido realizados por un “grupo proucraniano”. El dato es más que importante, pues, tras el sabotaje, en Occidente se sospechó que Rusia estaba detrás de los mismos. Desde Rusia se apunto a poderes occidentales: Estados Unidos, Reino Unido... 

Sin duda, la situación se presenta compleja. Pero la conjetura relativa con la responsabilidad no rusa del sabotaje al gasoducto ruso-alemán da mayor sentido a aquellos que han advertido que la ampliación de la OTAN no estuvo dirigida solamente contra Rusia; es decir, este actor ha sido el principal propósito, pero también hubo objetivos dentro de la misma asociación occidental. 

Concluyendo, y considerando que las relaciones entre estados suponen siempre relaciones de poder e intereses, aquella clave de bóveda que sostuvo Bismarck hace más de un siglo, que hoy ha adoptado una forma más geoeconómica, energética y tecnológica entre Alemania y Rusia, es inaceptable. Más aún, había que acabar con ella. Y la guerra es un hecho funcional para ello. 

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miércoles, marzo 08, 2023

El Audio de Construcciòn plural del 080323

Escucha"Construcción Plural - Programa 981" en Spreaker.

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martes, marzo 07, 2023

Los fallos que llevaron a la guerra

 Por Alberto Hutschenreuter 







No podemos asegurar cuál será el curso de la guerra en Ucrania. El mejor de los escenarios podría implicar un acuerdo realista, es decir, uno que no deje demasiado insatisfechas a las partes en liza. Ello se presenta muy difícil, pero tal vez se podría negociar un cese de la violencia a partir del cual intentar negociar. 

            El peor de los escenarios sería que la confrontación escale y deje la situación ad portas de una guerra mundial. Si ello sucediera, la crisis que llevó finalmente a la invasión rusa el 24 de febrero de 2022 habrá sido una "compuerta geopolítica", esto es, un hecho de cuño político-territorial que fue antesala (como otras compuertas en el siglo XX) de un acontecimiento internacional mayor que tampoco podemos saber qué desenlace tendría. Los grandes hechos han implicado momentos de inflexión, es decir, un orden nuevo. Pero con el nivel actual de fragmentación y acumulación militar de los países, cualquier intento de prognosis podría resultar desacertado o no tener sentido. 

            A más de un año de guerra, lo que sí podemos decir es que resulta cada vez más claro que hubo fallos que llevaron a la invasión y a la beligerancia, una confrontación que pudo haberse evitado; por ello, ésta no es una más de las guerras absurdas en la historia, pero probablemente sea una de las más innecesarias, aunque, claro, no exenta de intereses. 

            Existen (al menos) media docena de fallos significativos que llevaron a la guerra. Desde lo general a lo particular, considerémoslos brevemente. 

            En primer lugar, la ausencia de un régimen o orden entre estados. Desde el final de la globalización, a principios de siglo, no solo no se construyó una nueva configuración, sino que el hecho que detuvo la globalización, el ataque terrorista a Estados Unidos, determinó un ciclo casi hegemónico por parte de este último poder. Sin embargo, como el terrorismo transnacional implicaba un enemigo de Estados Unidos, Rusia y China, hubo cooperación entre estos centros, particularmente entre los dos primeros. En cuanto a la globalización de los años noventa, no fue un orden, pero quedó bastante claro que el comercio internacional es prácticamente el único sucedáneo de un orden cuando éste no puede ser alcanzado. 

            Como bien destaca el especialista Fulvio Attinà un orden internacional supone que no se modifica la condición anárquica entre estados, pero existe cierta organización porque todos los actores observan las reglas normalmente paritarias. Claro que, para que ello suceda, es importante que entre los actores preeminentes no exista una gran diferencia de capacidades. Pues, cuando existen demasiadas desigualdades entre ellas, la voluntad de uno de aquellos termina siendo desequilibrante. 

            Esto último sucedió de manera categórica en las dos décadas siguientes al final de la Guerra Fría. Estados Unidos fue, efectivamente, la “superpotencia solitaria”; luego, si bien continuó siendo el único actor grande, rico y estratégico del mundo, las capacidades tendieron a equilibrarse, pero los enfoques relativos sobre el orden se tornaron prácticamente irreductibles. Más todavía, aunque no implica una diferencia profunda, el experto australiano-chino Bobo Lo destaca que las concepciones de orden entre estados son diferentes entre Rusia y China (un dato no siempre señalado). 

            Y algo sumamente pertinente: cuando existe orden la tendencia es que se vaya afirmando una “cultura estratégica” entre los poderes principales, algo que hoy prácticamente ha desaparecido, hecho que explica los retiros y anuncios de suspensiones de tratados que se vienen registrando desde Washington y Moscú.  

            En segundo lugar, la falta de un orden implica falta de líderes. Los estadistas de escala no solo tienen una visión de presente, sino también de porvenir. Forjar un orden internacional supone algo más que ser un buen mandatario: supone ver más allá de lo que puede llegar a ver un buen dirigente o mandatario nacional. Y más: saber qué hacer para llegar a eso que puede otear.  

En su reciente obra Leadership. Six Studies in World Strategy, Henry Kissinger distingue dos modelos de liderazgo: “estadistas” y “profetas”. Los primeros son buenos administradores, virtuosos mandatarios. Pero los segundos son visionarios. Es posible que tras el fin de los líderes visionarios en el siglo XX, entre los años sesenta y setenta, hubo después buenos líderes, sin duda, pero prácticamente no hubo líderes visionarios. Y si los hubo, consideremos, por ejemplo, un Jaques Chirac, acaso no se atrevieron a modificar el statu quo. En cuanto a Vladimir Putin, podría ser un líder reparador, pero no hay ninguna cualidad transformacional en él: es un líder conservador y nacionalista. 

En tercer lugar, puede que desde hace tiempo haya cierta indiferencia en relación con la experiencia histórica. Considerando específicamente el caso de Ucrania, es un país importante ubicado en una placa geopolítica sensible, pero no se trata de una potencia mayor. Lo que queremos decir es que los poderes preeminentes jamás pueden poner en juego la estabilidad regional y global accediendo a los deseos estratégicos de un actor menor o intermedio, sobre todo cuando existen alternativas para este actor. 

No era un hecho irreductible que Ucrania fuera parte de la OTAN “a todo o nada”. Sin embargo, Occidente alentó ese enfoque que Kiev lo consideró como vía única en materia de política exterior y de seguridad. 

Y aquí entramos en otros términos en esta secuencia de fallos: la transgresión de principios estratégicos y geopolíticos que siempre deben tratar de preservarse entre poderes mayores. 

En relación con los principios o códigos estratégicos, la experiencia político-militar nos aconseja que nunca los términos de una victoria tienen que ser rebasados. Estados Unidos ganó la contienda bipolar, pero con la expansión indeterminada de la OTAN hacia el este terminó por crear una situación de crisis e inestabilidad internacional. Finalmente fue la guerra. 

En relación con los principios o códigos geopolíticos, todas las potencias mayores mantienen firmen convicciones en relación con su territorio. Los reflejos de dichos actores en materia de salvaguardar sus áreas de interés siempre serán reactivos, más todavía en aquellos geográficamente vulnerables e históricamente retados. Para Rusia el “pluralismo geopolítico” es un concepto muy relativo (por no decir inexistente) cuando se trata de su vecindario cercano o inmediato. Es el equilibrio geopolítico el que debe procurarse entre poderes. 

En sexto término, la Unión Europea nunca estuvo a la altura de la situación. Aquí también hay una cuestión de liderazgos, pero no por la ausencia de ellos, sino por el contexto en el que ellos crecieron: un escenario de instituciones y normas que terminó casi por desgeopolitizar las reflexiones y prácticas en materia de política exterior y de seguridad. Solo hay que recordar que hasta los sucesos de Ucrania-Crimea, los países de la UE habían descartado posibles choques interestatales en el continente. 

Súbitamente, en menos de treinta años Europa se encontró con otra crisis mayor en su territorio. Entonces, en lugar de desplegar su principal activo como poder mayor institucional, una contundente y decidida diplomacia, continuó desempeñando un papel estratégico inferior en una alianza más atlántica que occidental. Hoy, a más de un año de guerra, no solo continúa haciéndolo, sino que prácticamente mantiene una situación de “no guerra” o guerra latente con Rusia, mientras tiene que reconfigurar su dependencia energética. 

Finalmente, la inteligencia rusa ha cometido uno de sus peores fracasos, pues si la técnica de poder para salvaguardar sus intereses sería una guerra corta si no se respondía positivamente su demanda, jamás consideró que se encontraría en una compleja campaña, la peor de las situaciones para una fuerza ocupante. Asimismo, tampoco pareció prever suficientemente que Occidente se aglutinaría como lo hizo.  

Pero también es cierto que en Occidente, si se llegó a considerar que habría guerra, la reflexión estratégica fue insuficiente, pues finalmente Rusia no quedó aislada. Peor todavía, como ha advertido recientemente Emma Ashford, todo parecería indicar que vamos hacia una nueva era de Yalta, es decir, un mundo con esferas de influencia: “La guerra ha dejado en claro el fracaso de la disuasión por parte de Occidente. Es cierto que Occidente se ha unido más, pero su política de disuasión previa no funcionó”. 

Concluyendo, sin duda que siempre que un estado comete un acto de agresión contra otro automáticamente caerán sobre él las responsabilidades. Pero ampliando el enfoque sobre las causas de esta disrupción internacional podremos comprobar que hubo errores múltiples y repartidos que van más allá de la retórica occidental que presenta a Rusia como un actor incivilizado, hostil y revisionista.  

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