lunes, marzo 02, 2026

Milei necesita un kirchnerismo vivo

 Por Carlos FARA

Consultor político con más de 200 campañas electorales en Latam.

Ex presidente de ALaCoP (Asociación Latinoamericana de Consultores Políticos)

Columnista de CONSTRUCCION PLURAL


En el inicio de sesiones extraordinarias, el presidente Milei lo que hizo fue, básicamente, tratar de recordarle a la sociedad cuál es la puja ideológica principal en la Argentina, entre kirchnerismo y antikirchnerismo. Frente a un kirchnerismo que se está desdibujando, con mucho conflicto interno, sin capacidad estratégica, con Cristina presa, está claro que lo necesita vivo para poder tener un retador claro en la elección presidencial del año que viene. 
Esto es lo que lo llevó a no tener, digamos, ningún gran anuncio por hacer, a que recurriera al show y a la confrontación, porque es lo único que le sirve.

De las grandes reformas esperables no habló casi, no dejó ningún gran título. Por eso frente a la ausencia de una gran novedad puso el énfasis en la confrontación. 
Eso es lo que pasó ayer que es políticamente intrascendente. 
Por supuesto lo que hay que mirar más importante es en otro lado.

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Milei/Apertura sesiones ordinarias

 Por Javier Correa

Director de AD HOC

Columnista de CONSTRUCCION PLURAL 


Ganan las formas, no el fondo. Quizás tenga que ver con la necesidad que tiene el presidente y este Gobierno de llamar la atención. Mientras más se habla de esto (formas) menos de temas relevantes (fondo). Hay algo de 2024 ahí. 

Sin embargo, detectamos un cambio importante. Los malos no son TODOS en el Congreso. 
MILEi puntualizó entre quienes esteban a su izquierda. Eligió un sector. Nada creativo, pero quizás a la hora de construir mayorías legislativas sea bastante más inteligente. 

Propone un contexto de debate sin argumentación. La idea de la chicana disruptiva es que la posiciones sean Afectivas, es decir, estás conmigo porque soy yo, no por lo que hago y lo que digo. 

Un discurso que luego de analizar el show, será bastante olvidable.

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lunes, octubre 27, 2025

Milei y su #huracanvioleta

 Por Fernando Mauri

Periodista

TRES CLAVES, ENTRE EL MIEDO Y CONSERVAR ESTABILIDAD 

 El tan impresionante como imprevisto triunfazo de MILEi ayer creemos concibe comprenderlo a partir de tres ejes.
 
El primero, la remanida estrategia virtuosa de la bendita polarización que retrasa al país pero a la que recurren todos (desde el kirchnerismo al macrismo anteriormente) y que favorece a LLA cuando se mira el pasado reciente con un PJ que tras su deficitario desgobierno no encaró autocrítica interna siquiera, no exhibió renovación alguna y sigue sin ofrecer propuestas de futuro.

Pero otra clave reside a nuestro juicio en muchos sufragantes de voto lábil y blando optando en defensa propia para fortalecer a un gobierno debilitado y en modo tembladeral.

Es decir, no tanto avalar a Milei sino en defensa propia temiendo que la posibilidad de que Argentina entrara de nuevo en un estallido o al menos se agudizara la incertidumbre e inestabilidad si el oficialismo perdía e incluso a riesgo de dejar de disponer del apoyo del rico Tío Sam (o Donald, bah).
O sea, un Milei débil se habría terminado beneficiando de ese desvalor y del furibundo salvataje de USA.


Por último, más simple, la tercera clave, en PBA:
posterior al resonante triunfo bonaerense del peronismo en septiembre que ahora con más resonancia aún es revertido por LLA, la aparición de los ausentes votantes blandos que han optado habitualmente por el PRO y también la falta de juego territorial por parte de los intendentes, tal como se preveía, dictaminó el éxito de Espert/Santilli.

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lunes, mayo 19, 2025

Entrevista a Hugo Haime

VIDEO  HAIME




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lunes, mayo 05, 2025

Diálogo con Araceli Sandoval, dirigente política mexicana

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viernes, abril 04, 2025

El Virrey

 Por Daniel Kiper 



Desde que asumió la presidencia, Javier Milei se comporta más como un virrey que como un jefe de Estado soberano. En lugar de defender el interés nacional, adopta una postura servil y acrítica hacia los Estados Unidos, particularmente hacia Donald Trump, ignorando las señales evidentes de que el modelo de liderazgo del mandatario norteamericano no contempla aliados, sino subordinados.

La reciente decisión de Washington de aplicar aranceles altísimos a productos extranjeros —incluida la Argentina—, lejos de generar una respuesta firme, motivó al presidente argentino a subirse al avión para mendigar una foto que no llegó y una reunión de jefes de Estado que aún no le fue concedida. Y como si la humillación diplomática no fuese suficiente, anuncia la eliminación unilateral de ocho observaciones efectuadas por Estados Unidos con la esperanza (incierta) de alcanzar un “acuerdo de arancel cero”, sin advertir que:
1. no hay “acuerdo” sin reciprocidad,
2. no hay soberanía sin dignidad,
3. no hay desarrollo sin comprender la realidad geoeconómica.

Estados Unidos no busca un socio en Argentina: busca un proveedor obediente. Y Milei parece decidido a asumir ese papel, aunque eso implique desmantelar lo poco que queda de la industria nacional y colocar nuestros recursos naturales a disposición de potencias extranjeras. En definitiva, se compromete con la idea de Trump: Make America Great Again, sin advertir que ese lema no incluye a la Argentina.

Del Cabildo al presente: la historia se repite

A lo largo de nuestra historia, los proyectos entreguistas se disfrazaron de modernización, globalismo o libertad. El virrey Sobremonte evacuaba las riquezas del Alto Perú mientras dejaba a Buenos Aires a merced de los invasores. En el siglo XIX, se impuso un modelo de una Argentina subordinada a intereses británicos. Más tarde, durante la dictadura militar y los 90, se consolidó un modelo que hipotecó la industria, vendió las joyas del patrimonio público y convirtió al país en una economía extractiva y dependiente.

Milei encarna una versión 4.0 de ese mismo esquema: con una estética nueva, un discurso libertario reciclado y una retórica antisistema que, paradójicamente, lo ubica como el más obediente representante del capital financiero global y los intereses de las potencias. Si antes los virreyes respondían a la corona española, hoy el virrey libertario responde al capital norteamericano, al Departamento de Estado y al complejo industrial-financiero de Washington.

La guerra arancelaria como oportunidad perdida

La política de aranceles que Trump ha lanzado constituye, para países como Argentina, una oportunidad única de conquistar nuevos mercados. Productos agroindustriales, minerales estratégicos y energía podrían posicionarse en plazas hoy restringidas, siempre y cuando el país diseñe una estrategia competitiva basada en:
1. un tipo de cambio real competitivo,
2. incentivos productivos, y
3. una diplomacia económica activa y pragmática.

En vez de eso, Milei pretende convencer a su electorado de que el desarrollo vendrá por agradar al nuevo emperador. Ignora —o finge ignorar— que la economía argentina no es complementaria de la norteamericana, sino competitiva. Vendemos lo que ellos también producen: granos, carne, energía, bienes industriales. Si Estados Unidos sube sus propios aranceles para proteger a sus productores, ¿por qué habría de abrirse a los nuestros?

Recursos naturales: saqueo a cielo abierto

Otro rasgo del virrey moderno es su mirada extractivista. La entrega de Vaca Muerta, el litio y los proyectos mineros en condiciones leoninas no es un error: es un plan. Mientras el norte global disputa el dominio sobre minerales críticos para la transición energética, Argentina resigna su rol soberano sobre recursos clave, acepta condiciones abusivas y renuncia al agregado de valor.

Ejemplo de ello es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), presentado como panacea para atraer capital extranjero, pero que en la práctica permite a las multinacionales llevarse recursos estratégicos con mínimos impuestos, sin exigencias de contratación local ni reinversión en el país. El RIGI institucionaliza el saqueo: convierte la explotación de nuestros bienes comunes en un negocio para otros, sin beneficios reales para los argentinos.

Malvinas: sumisión diplomática sin precedentes

La política exterior de Milei no solo cede en lo económico, sino también en lo simbólico. Por primera vez desde el retorno de la democracia, un presidente argentino contradice abiertamente la posición histórica sobre la soberanía de las Islas Malvinas, al referirse al “voto de los kelpers” como una variable legítima en la discusión. De ese modo, desconoce las resoluciones de Naciones Unidas que sostienen que se trata de una disputa de soberanía entre dos Estados, no de un derecho de autodeterminación de una población implantada.

En su afán por no incomodar al Reino Unido y quedar bien con sus aliados anglosajones, Milei renuncia al reclamo histórico por Malvinas, una cesión diplomática que ni los gobiernos más pro-occidentales del pasado se atrevieron a protagonizar.

Conclusión: el modelo Milei no es libertad, es sumisión

Javier Milei no está construyendo una Argentina libre ni moderna: está retrocediendo a un modelo colonial disfrazado de liberalismo. Renuncia a la defensa del interés nacional, se subordina al poder extranjero, entrega los recursos estratégicos y arrodilla la diplomacia frente a gobiernos que lo desprecian.

La historia juzgará a este experimento con la severidad que merece. Pero hoy, en tiempo real, debemos señalar lo evidente: no gobierna un presidente. Gobierna un virrey. No hacerlo es ser cómplice. Y mientras los intereses del pueblo quedan postergados, los jubilados son apaleados, la industria cierra fábricas y despide personal, el laburante no llega a fin de mes y la clase media se convierte en un recuerdo de tiempos mejores, nuestro presidente actúa como un virrey.

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sábado, febrero 22, 2025

El discurso de Milei ¿un casino donde siempre ganan los mismos? Un regreso al macartismo

  Por Daniel Kiper 



El discurso del presidente Javier Milei en la CPAC refuerza una narrativa simplista y peligrosamente reduccionista sobre la economía, la política y la sociedad. Bajo la bandera de la “batalla cultural contra el socialismo”, Milei construye un enemigo absoluto e indistinto, al mejor estilo del macartismo, donde cualquiera que cuestione su dogma es tildado de colectivista, estatista o, peor aún, “zurdo”. Pero en su cruzada fanática, ignora las complejidades de los sistemas políticos y económicos modernos y reduce todo a una caricatura donde el Estado es el enemigo y el mercado, la única salvación.
Su concepción de la libertad, basada exclusivamente en el individualismo extremo y el desmantelamiento del Estado, desconoce que las sociedades democráticas requieren equilibrios entre mercado, instituciones y derechos ciudadanos. No hay libertad sin igualdad de oportunidades, y no hay oportunidades cuando se destruye todo lo que permite que los más vulnerables puedan competir en igualdad de condiciones.

Milei quiere hacernos creer que la libertad es una condición natural, como si todos los niños nacieran con las mismas posibilidades, sin importar su origen, su educación o su acceso a recursos. Pero la realidad es otra: en un país sin un Estado que garantice derechos básicos, la libertad no es más que un privilegio reservado a quienes pueden pagarla.

Nos dice que la única batalla que importa es la del mercado, pero ¿qué pasa con los millones que no tienen medios económicos para asegurarse una comida diaria, un techo o educación de calidad? ¿Cómo se supone que el “mérito” los salvará si las cartas están marcadas desde el inicio? ¿O acaso la vida, al igual que las criptomonedas, es solo un casino donde los poderosos siempre juegan con ventaja y los demás apenas sobreviven hasta la próxima crisis?

Nos habla de destruir al Estado como si eso nos hiciera más libres, pero en realidad lo que propone es dejarnos a la deriva. Sin reglas claras, la única ley que queda es la del más fuerte, y ahí siempre ganan los mismos. No necesitamos menos Estado, sino un Estado que funcione para la gente, que garantice igualdad de oportunidades y que proteja a quienes más lo necesitan.

El desafío es reconciliar la libertad individual con la igualdad social concepto que desarrolla John Rawls en su obra Teoría de la justicia. Es claro que este autor lo hace a partir del velo de la ignorancia, en el que las personas, al decidir los principios de justicia, lo hacen sin conocer su propia posición en la sociedad (clase, raza, género, habilidades, etc.). Esto garantiza que las reglas adoptadas sean imparciales y beneficien a todos, especialmente a los más vulnerables. En tanto Milei habla ante conservadores que, según indica su nombre, quieren conservar su poder, su dinero, su status.

Milei se presenta como un paladín de la “verdad económica”, pero su visión carece de sustento histórico. No hay evidencia de que los países más desarrollados hayan alcanzado la prosperidad reduciendo el Estado al mínimo. Al contrario, han prosperado con modelos mixtos que equilibran mercado y regulación, inversión pública y derechos sociales. Pero Milei ignora esta realidad y la reemplaza con consignas efectistas, apelando más a la emoción que al análisis riguroso.

Su retórica polarizadora –donde los adversarios son tratados como enemigos irreconciliables– no es nueva en la historia. El macartismo de los años 50 persiguió a quienes pensaban distinto con el mismo fanatismo con el que Milei pretende dividir a la sociedad entre “buenos” y “malos”, entre “defensores de la libertad” y “colectivistas”. Pero reducir la política a una caza de brujas no construye naciones más fuertes, sino más frágiles, más desiguales y más violentas.

Si Milei verdaderamente creyera en la libertad, entendería que esta no se trata solo de que el Estado no intervenga, sino de garantizar que todos tengan la posibilidad real de elegir su propio camino. Sin educación, sin salud, sin derechos laborales, la “libertad de mercado” no es más que la libertad del más fuerte sobre el más débil.

Nos quieren vender una guerra que no es la nuestra. No te confundas: el problema no es un fantasma ideológico inventado, sino la falta de oportunidades, la desigualdad y la injusticia. La pelea no es contra el Estado, sino por un país donde todos podamos vivir mejor. Porque cuando el de al lado está bien, vos también tenés más oportunidades. Porque si todos crecemos, no hay que pelear migajas. Porque la verdadera libertad es aquella que podemos ejercer todos, no solo unos pocos.

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miércoles, enero 29, 2025

Kicillof va a la guerra con CFK?

 Por Fernando Mauri


Aparente/seguramente el gobernador y precandidato a presidente se dispone a desdoblar la elección bonaerense.


Eso implica reforzar la elección a nivel local para su PJ y a la vez casi garantizar el triunfo de LLA a nivel diputados nacionales.

Desde ya, La Cámpora no 
hará fuerza en campaña x los candidatos locales y el kicillofismo no se movilizará por CFK diputada nacional.
De hecho, Kicillof casi que apuesta a la derrota de la ex presidenta para consolidar su "opción superadora".


Cuánto le facturará el cristinismo esta probable derrota en el tramo nacional al gobernador y ex ministro de Economía?

Hay chances en este escenario de que Cristina Kirchner decida terminar no jugando? 

Veremos.

Pero si bien Kicillof no puede ni va a obstaculizar una candidatura legislativa de CFK este año, la pelea entre el pasado y el presente/futuro del peronkirchnerismo parece garantizada.

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